man facing clouds during golden time

The rapture continues

En al artículo anterior: The raptures begins abordábamos el estudio de las ideas centrales sobre el texto paulino clásico de la parusía (1Tes 4,13—5,11). En este segundo artículo continuamos el estudio del tema, dando continuidad al estudio del desarrollo teológico de las ideas sobre la parusía en la Primera carta a los Corintios. Sobre el orden de presentación y exposición del rapto, así como las conclusiones generales y bibliografía (que aquí también aparece abreviada), véase el primero de esta serie de cuatro artículos: The raptures begins.1

La parusía en las otras cartas de Pablo

El vocablo παρουσία (“parusía”) aparece veinticuatro veces en la biblia cristiana, de las cuales catorce ocurren en las cartas paulinas. Las estadísticas son: Mt, cuatro veces (24,3.27.37.39); 1Cor, dos veces (15,23.52; 16,17); 2Cor, tres veces (7,6.7; 10,10); Flp, dos veces (1,26; 2,12); 1Tes, cuatro veces (2,19; 3,13; 4,15; 5,23); 2Tes, tres veces (2,1.8.9); Stg, dos veces (5,7.8); 2Pe, tres veces (1,12.16; 3,12); y 1Jn, una vez (2,28). El total de las estadísticas paulinas oscila entre once y catorce, dependiendo de si se asume que la 2Tes fue escrita por san Pablo o por su escuela.2

Si traducimos en una conclusión estas cifras estadísticas, notamos que en Pablo y su tradición se utiliza y desarrolla más el concepto de παρουσία que en cualquier otro lugar en la biblia cristiana. De las once (o catorce) veces que aparece el vocablo en Pablo, solo seis revisten de importancia para su teología, a saber: 1Cor 15,23.52; 1Tes 2,19; 3,13; 4,15; 5,23. Pasajes como 1Cor 16,17; 2Cor 7,6.7; 10,10; Flp 1,26; y 2,12, quedan por fuera de nuestro interés, puesto que en ellos, el vocablo παρουσία significa simplemente la “venida”, o “llegada” de alguien.

Con este sentido neutro ya encontramos el vocablo παρουσία en la biblia griega (cfr. Jdt 10,18; 2Mac 8,12; 15,21). En el mundo helenístico, desde los Ptolomeos hasta el siglo II d.C., παρουσία designaba la visita oficial del rey o el emperador. En este sentido, es usual encontrar que se utiliza el vocablo ἐπιφάνεια, que en la biblia cristiana también es empleado para hablar del regreso de Cristo (cfr. 1Tim 6,14; 2Tim 1,10; 4,1.8; Tit 2,13). Solo en la biblia cristiana el vocablo παρουσία es empleado en sentido escatológico para hablar del segundo advenimiento del Señor.3 Para los propósitos de este artículo, son relevantes los pasajes en los cuales el vocablo παρουσία tiene ese significado escatológico. Vamos a analizar estos pasajes paulinos.

La parusía y los corintios

1Cor 15,23.52, son las únicos versículos donde aparece el concepto de παρουσία en la correspondencia que Pablo sostuvo con los corintios. Los lugares en 2Cor donde ocurre el vocablo παρουσία no deben ser tenidos en consideración, dada la diferencia semántica y teológica respecto a 1Cor. Allí παρουσία tiene el significado de “llegada” de alguien (2Cor 7,6.7: la “llegada” de Tito) o, incluso la “presencia física” (2Cor 10,10: la misma “presencia” de Pablo), sin denotación escatológica.

En 1Cor 15,23 se responde a la inquietud por los rangos en la resurrección, y lo hace con el argumento teológico de la primitiae Christus. Primero Cristo, nuevo Adán, que trae la resurrección, luego “los de Cristo” (οἱ τοῦ Χριστοῦ), i.e. los creyentes. Este argumento lo vuelve a utilizar Pablo en Rom 5,12-21, pero aplicado a la justificación por la fe de Cristo.4 No es coincidencia que Pablo utilice el mismo paralelo entre Adán y Cristo aquí en 1Cor 15,21-22 y Rom 5,12-17.5

La doctrina de la justificación tiene su aspecto forense-escatológico y, asimismo, la doctrina escatológica paulina de la παρουσία también tiene su aspecto soteriológico. Ambas son las dos caras de la misma moneda. Ya Karl Barth afirmaba:6

La parusía de Cristo no es diferente, ni está en segundo lugar además de su resurrección, solo es el final en el acabado de la superficie de la misma corriente subterránea (unterirdischen Stromes), aquella que en la revelación por primera vez se ha hecho perceptible (der in der Offenbarung erstmalig in der Zeit wahrnehmbar geworden).

En otras palabras, la παρουσία en 1Cor 15,23 está relacionada con el juicio y la justificación de los hombres por obra de Cristo. De manera que el juicio ha comenzado con la encarnación del Hijo, enviado como reconciliación de Dios con los hombres, como ofrecimiento de su perdón (cfr. Rom 5,8).

Que Pablo aborde el tema del juicio, con su consecuente tratamiento desde la justificación por la fe de Cristo, junto con el de la παρουσία, lo demuestra y enuncia el que en el pasaje siguiente, en 1Cor 15,24-28, se desarrolle todo un cuadro apocalíptico, que en su esquema es similar a Ap 20,1-15. Nótese que en 1Cor 15,24-28 se describe el fin (τέλος), en dos actos: el entregar el Reino (παραδίδωμι τὴν βασιλείαν) y el destruir (καταργέω) de todo principado (ἀρχή), toda potestad (ἐξουσία) y toda fuerza (δύναμις).7 Nótese la división, en dos momentos, introducida en 1Cor 15,24 por el adverbio ὅταν (“cuando”), que acompaña y rige los verbos παραδίδωμι (“entregar”) y καταργέω (“destruir”, “despojar de poder”):

Luego, el fin (τὸ τέλος), cuando (ὅταν) entregue el Reino (παραδιδῷ τὴν βασιλείαν) a Dios Padre, cuando haya destruido (ὅταν καταργήσῃ) todo principado (πᾶσαν ἀρχὴν), toda dominación y potestad (πᾶσαν ἐξουσίαν καὶ δύναμιν).

La destrucción de estos enemigos recuerda el tema de la armadura de Dios (πανοπλία τοῦ θεοῦ) en Ef 6,11-13; 1Tes 5,8-10. Esta conexión resulta tanto más interesante cuanto que en 1Tes 4,17 se habla de una reunión de todos los creyentes con él, mientras que en 1Cor 15,28 se habla de un sometimiento pleno y unión de todo en Cristo, y junto con Cristo, en Dios Padre.

El sometimiento en corintios

Aquí la palabra clave es ὑποτάσσω (“sometimiento”). Tanto por la cita del Sal 8,7 (LXX) en el v. 27, como por las imágenes y la descripción dada en los vv. 25 y 28, este sometimiento no es de tipo ontológico, sino de posición y manera de ser y estar frente a otro, i.e., de autoridad.

Salvo unas variaciones léxicas debidas a cambios de personas que son importantes para la usar el pasaje en favor de Jesús, Pablo está citando el texto de los LXX de los salmos:

Sal 8,6 (LXX):

πάντα ὑπέταξας ὑποκάτω τῶν πόδῶν αὐτοῦ (“todo lo has sometido debajo de sus pies”)

1Cor 15,27:

πάντα γὰρ ὑπέταξεν ὑπὸ τοὺς πόδας αὐτοῦ (“porque todo lo ha sometido bajo sus pies”)

Entre la traducción griega del salterio y su cita en Pablo vemos que el cambio consiste en el paso de la segunda (Sal 8,6) a la tercera (1Cor 15,27) persona del singular, haciendo más directo el discurso. La acción es predicada de Dios,8 quien pone todo bajo los pies de Cristo (lit. “los pies suyos”, τοὺς πόδας αὐτοῦ). La traducción griega reproduce literalmente el texto hebreo: כל שתה תחת־רגליו (trad. lit.: “todo lo tienes bajo sus pies”).

Volviendo a 1Cor 15, lo que el v. 28 termina diciendo con su afirmación: “para que pueda ser Dios todo en todos” (ἵνα ᾖ ὁ θεὸς πάντα ἐν πᾶσιν), no implica una especie de fundición de “las almas” en una orgía panteísta, sino la proclamación del gobierno y autoridad absolutas de Dios. Esto ya lo anuncia Pablo en el v. 24 del mismo pasaje, cuando afirma que Cristo entregará el reino a Dios.9

Toda la serie de sucesos que se describen en 1Cor 15,24-28, y que hemos estudiado brevemente hasta aquí, nos permite ver el cuadro de la apocalíptica paulina. De forma similar a como se describe en 1Tes 4,13-17, aquí en 1Cor 15,20-23 se nos dice que Cristo, quien resucito primero, en su parusía llamará a los suyos, primero los creyentes muertos y luego los que han quedado vivos. Luego, el fin: la entrega del reino al Padre, que implica el sometimiento de todo, incluyendo la muerte (1Cor 15,24-28).

Es en este contexto en el cual se debe leer el v. 25, que habla del reinado de Cristo. En él no se habla de tiempo, salvo la frase temporal: “hasta que (ἄχρι οὗ) haya puesto a todos sus enemigos bajo sus pies” (cfr. Sal 109,1 [LXX]). Por el contexto, marcado por el vocablo ὑποτάσσω y su concepto de ejercicio de gobierno y autoridad, se entiende que el reinar de Cristo le es dado para que ejerza dicho sometimiento.

¿Milenarismo paulino?

Quienes se cuestionan si la narrativa apocalíptica paulina se refiere al milenarismo preguntándose: ¿dicho reinado existe desde su muerte y resurrección?, sustentando la respuesta afirmativa en 1Cor 15,25, y asumiendo en Pablo un esquema premilenarista, deben notar que aquí no se habla de un reino de mil años, sino que, a partir de la relectura del Sal 109,1 (LXX), se refiere al sometimiento de todo, incluyendo la muerte, a Cristo.

En el Sal 109,1 (LXX) se lee:

El Señor le dijo a mi señor: siéntate a mi diestra (κάθου ἐκ δεξιῶν μου) hasta que (ἕως ἄν) ponga a tus enemigos de escabel a tus pies (τοὺς ἐχθροὺς σου ὑποπόδιον τῶν πόδῶν σου).

En 1Cor 15, 25 Pablo escribe:

Cristo debe reinar (βασιλεύειν) hasta que (ἄχρι οὗ) Dios ponga a todos sus enemigos bajo sus pies (τοὺς ἐχθροὺς ὑπὸ τοὺς πόδας αὐτοῦ).

La referencia al Sal 109,1 (LXX) es evidente por el léxico compartido, ligeramente modificado. Nótese que Pablo cambia el verbo “sentarse” (κάθημαι) por “reinar” (βασιλεύω), para aludir al gobierno de Cristo que en 1Cor 15,27 se recuerda, está vez, haciendo una relectura desde el Sal 8,7 (LXX). Nótese también que la imagen del “sentarse a la derecha”, hace referencia al cogobierno o la cadena de sometimiento que Pablo desarrolla en 1Cor 15,27-28.

Estas observaciones evidencian el uso contrario de este Salmo en el resto de la biblia cristiana, donde se le utiliza para presentar una cristología superior enfrentada a diferentes concepciones mesiánicas, como en Mc 12,35-37; Mt 22,41-45; Lc 20,41-44;10 o en contra de una cristología en la cual se tiene a Jesús por ángel ascendido, como en Heb 1,13 (cfr. el paralelo en la formulación con Heb 1,5).11 En contra de una prueba de entronización y reconocimiento de la superioridad de Cristo (cfr. Hch 2,34),12 el apóstol expone el sometimiento o gobierno de “todo” a Cristo, y de este a Dios Padre.13

Pablo cambia la frase ἕως ἄν del Salmo 109 por ἄχρι οὗ. En el texto paulino, tal frase, aunque es temporal, no indica el inicio del sometimiento, puesto que en Pablo, el gobierno de Cristo sobre “todas la cosas”, incluyendo en estas a la muerte (1Cor 15,26; cfr. Rom 6,9; 1Cor 15,54-57), ha comenzado con su muerte y resurrección. En ninguno de estos lugares la frase ἕως ἄν señala el inicio de la acción descrita. En otros pasajes como 1 Tim 4,14 o Mt 12,20 la frase ἕως ἄν no introduce un cambio; por ejemplo: 1 Tim 4,14 no implica que Timoteo deje de aplicarse a la lectura, la exhortación y la enseñanza una vez el autor vaya a verle.

En la biblia cristiana la imagen de Jesús sentado a la diestra, indica la crucifixión, vista como entronización.14 El pasaje más interesante es Hch 2,33 por su cercanía al ya citado Hch 2,34. Por lo tanto, resultaría absurdo suponer que 1Cor 15,25 indica el inicio del gobierno de Cristo sobre todas la cosas solo desde su parusía.

El recuerdo de un misterio

En 1Cor 15,51-52 Pablo recuerda el tema de la revelación dada en 1Tes 4,15-17. Ya desde 1Cor 15,42-44 Pablo viene tratando estas imágenes expresadas en los vv. 51-52: ἀλλαγησόμεθα (“ser transformados”), ἐν ἀτόμῳ (“en un instante”), ἐν ῥιπῇ ὀφθαλμοῦ (“en un pestañear de ojos”), ἐν τῇ ἐσχάτῃ σάλπιγγι (“al sonar de la última trompeta”), así como la resurrección de los muertos en general.

En 1Cor 15,42-44 se explica la resurrección de los muertos desde la parábola de la transformación asombrosa de la semilla en árbol. La cercanía de las imágenes y la sensación de simultaneidad de los acontecimientos descritos en 1Cor 15,51-52 y 1Tes 4,15-17, hace indudable que ambos textos se remiten a la misma experiencia: una revelación que el Señor le dio a Pablo.15

En 1Cor 15,51 Pablo emplea el vocablo μυστήριον (“misterio”), mientras que en 1Tes 4,15 usa la frase ἐν λόγῳ κυρίου (“palabra del Señor”).16 Asimismo, tanto en 1Tes 4,16 como en 1Cor 15,52 el apóstol utiliza las imágenes de la trompeta y la voz del arcángel para expresar el llamado de Cristo en la parusía.17

Ambos textos se diferencian en que 1Cor 15,25-28 emplea el concepto de sometimiento (ὑποτάσσω), mientras que 1Tes 4,17 habla de arrebatamiento (ἁρπάσις) y encuentro (ἀπάντησις), para expresar la autoridad con los cuales Cristo reúne entorno a sí y gobierna.

Si bien es cierto, en 1Cor 15,25-28 tal sometimiento se ejerce en primer lugar sobre los enemigos descritos en los vv. 24 y 26, el someter todas las cosas, implicaría también la reunión y gobierno de los creyentes. 1Cor 15, termina con exhortaciones a permanecer firmes para conseguir la recompensa. De tal recompensa a las fatigas y esfuerzos de la vida del creyente se refieren los últimos pasajes paulinos que nos quedan por discutir: 1Tes 2,19; 3,13; 4,15; 5,23.

La corona de la parusía

Por 1Tes 2,19, es claro que Pablo piensa que en la parusía del Señor se recompensará los logros de su misión. Dicha recompensa la expresa con tres adjetivos: “esperanza” (ἐλπίς), “gozo” (χαρά), y la “corona de gloria” (στέφανος καυχήσεως).18

En 1Tes 3,13, se muestra claramente la convicción de que en la parusía el creyente se debe presentar “irreprochable en santidad (ἀμέμπτους ἐν ἁγιωσύνῃ) del Dios y Padre nuestro”. Esta exhortación da a entender que en la parusía se da un juicio del comportamiento de los creyente (cfr. v. 12).19

1Tes 5,23 está en congruencia con esta idea. Aunque no debe ser entendido exclusivamente como una afirmación de contenido antropológico. Tanto von Dobschütz como Plummer indican que los sistemas psicológicos dicótomos (cuerpo, espíritu) como tricótomos (espíritu, alma y cuerpo) se encuentran en las concepciones antropológicas de la biblia.20 En algunos pasajes, los vocablos alma y espíritu son sinónimos mientras que en otros se diferencian, como aquí en 1Tes 5,23.21 Se debe recordar que los egipcios y los griegos tenían una concepción antropológica tricótoma, mientras que los antiguos hebreos mantenían una antropología dicótoma.22 En nuestra argumentación no es de mucha importancia profundizar sobre este debate. Lo significativo consiste en resaltar que Pablo no está exponiendo una antropología, sino una escatología. Es el hombre entero, en todos sus componentes, quien debe guardar su comportamiento para alcanzar la salvación en la parusía.

Mejor, el tenor de 1Tes 5,23 es apocalíptico y ético. Dicho tenor salta a la vista cuando se le lee en contexto con los anteriores pasajes donde se habla del comportamiento irreprensible en la parusía del Señor. Entendido así, la integralidad del hombre, expresada en sus componentes (espíritu, alma y cuerpo), es la característica que se desea y se invita a que se conserven irreprensibles ante la parusía.

En todos estos pasajes es clara la expresión de una convicción: el creyente debe esforzarse por mantenerse irreprensible como preparación para la parusía. Sin duda, tras esta convicción está también aquella de un juicio a la conducta del creyente. La evidencia de esta unión de convicciones ya nos le ha dado 1Cor 15,12-34.23

Entre 1Cor 15 y 2Cor 5 no se da una contraposición sino, mejor, una yuxtaposición de imágenes: la figura retórica de la tienda terrena y la celestial, de origen rabínico (bBer. 44b),24 para hablar del cuerpo presente y el venidero en la parusía, se refiere al mismo fenómeno que el de la semilla y el árbol de 1Cor 15.25

Papá de Immanuel y Tobías, esposo de Biviana, católico y teólogo. Profesor en dos universidades y miembro de varios grupos de investigación.

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