¿Qué es el abuso espiritual? ¿Cómo identificarlo?

 
 

Al grano, vamos a aprender juntos cómo identificar el abuso espiritual. Lejos de verme como “la victima de abuso” simplemente decidí que desde ahora seré aún más crítica con lo que me enseñan y decidí nunca admirar de más a una figura de autoridad espiritual, al punto de no atreverme a revisar por mí misma lo que Dios dice al respecto; decidí también confiar más en mi criterio y en el Espíritu Santo que vive en mí, porque ahora recordando puedo asegurar que Él me tenía en alerta constante y yo simplemente pensaba que estaba siendo o muy paranoica o muy rebelde.

Analizando el contexto social del asunto del abuso espiritual en Latinoamérica podemos ver que cualquiera puede hacerse pastor, pocas veces hay veeduría o mayor control al respecto. Además, en países latinos es muy común que haya cierta afinidad con el poder, por estar en países casi siempre oprimidos económicamente y socialmente, hay factores culturales y sociales que favorecen el abuso en entornos espirituales y por eso tenemos que apropiarnos más de la fe que profesamos, leyendo más la Biblia y siendo más sabios.

Quiero invitarlos a dejar la pereza en todo aspecto: la pereza de leer, de estudiar y de formar una opinión y un criterio, a veces le dejamos las decisiones de nuestra vida a Dios cuando él nos dejó el libre albedrío, o le dejamos la carga de pensar por nosotros a un pastor; no sé si en el fondo es para poder luego tener a quien culpar si las cosas salen mal. La madurez espiritual también es ser responsables y consecuentes con nuestras creencias, nuestra relación con Dios debe ser cultivada por nosotros mismos, no por un tercero, ni tenemos que delegar la responsabilidad de nuestro caminar espiritual a un mesías que no sea Jesús, porque esto sería idolatría. A mí, en lo personal, no me interesa digamos “desenmascarar” a ninguna secta o a un pastor, porque me importa realmente la gente y porque estoy segura que, una vez los creyentes conozcan a Jesús por sí mismos y su palabra, este tipo de congregaciones se van a ir “diezmando” solas.

Tampoco hago este video porque guarde algún tipo de resentimiento con las iglesias y ministerios que conozco en donde hay algunos tipos de abuso, porque identifiqué estas características y los tipos de abuso mucho tiempo después de irme, antes de leer esto, siendo franca yo pensaba que la del error era yo y que quizás no me adaptaba a tantas presiones o a la obediencia ciega tal vez por rebeldía, sin embargo ahora que veo esto con tanta claridad pienso que es necesario compartirlo y ojalá llegue a personas que lo necesiten.

Aunque en algunos institutos bíblicos nos enseñan 3 razones para irse de una iglesia, con toda la razón:

  1. Mala doctrina o doble moral
  2. Abuso a las personas 
  3. Mal uso de las finanzas

Yo le añadiría una cuarta y es “porque quiero”, sin mayor explicación, puesto que no creo en que sufrir en un lugar o con personas que nos hacen sentir incómodos sea más “piadoso” que irnos.

Existen varios tipos de abuso espiritual que también deben ponernos en alerta, como:

El liderazgo autocrático

Estar en desacuerdo con el líder es estar en desacuerdo con Dios (manipulación). Se nos enseña comúnmente que toda autoridad es puesta por Dios, lo dijo Pablo en Romanos 13, pero de ahí básicamente se desprende la manipulación donde se nos dice que debemos obedecer al discipulador, incluso si él está llevándole la contraria a Dios. Tengan por seguro algo: si un pastor se ve en la necesidad de decirles a los miembros de su iglesia que cuestionar sus decisiones es pecado, si se ve en la necesidad de compararse a sí mismo con Moisés, quien fue criticado por sus hermanos y por hacerlo les dio lepra, es porque sabe que está haciendo algunas cosas mal y del mismo temor de ser descubierto y perder su poder va a comenzar a manipular a las personas.

Es como la doctrina de la infalibilidad papal del catolicismo. Cualquier crítica es sinónimo de rebeldía, insumisión, etc. El líder supone que está más sintonizado espiritualmente con Dios que nadie más. Afirma tener una comprensión de la Biblia que nadie más tiene. O tal vez diga que recibe revelaciones personales de Dios. Debido a estas afirmaciones, la posición y las creencias del líder no pueden ser cuestionadas; sus afirmaciones son concluyentes. Philip Keller nos dio una seria advertencia en su libro, Predators in Our Pulpits (Depredadores en nuestros púlpitos); menciona que se usan títulos como  “el hombre de Dios” o “el ungido de Dios”, para que otros los tratan con reverencia especial y poder mantenerse por encima de la rendición de cuentas a la que está sujeto el resto de la congregación. “Si mediante la apelación a su posición, afirmaciones únicas o unciones especiales, los líderes logran crear una jerarquía en la iglesia, pueden controlar más fácilmente a los que están debajo de ellos. También pueden defenderse de todo el que pudiera cuestionarlos”.

Una de las lecciones de la Biblia es que todos los hombres y mujeres podemos fallar. Por lo tanto, todas las personas, especialmente los líderes, necesitan algún sistema de rendición de cuentas para que el poder no se les suba a la cabeza. Si bien los pastores son llamados a liderar a sus congregaciones, están bajo la autoridad de la Palabra de Dios. Cuando actúan de forma contraria a la Biblia necesitan ser confrontados, y el comportamiento incorrecto necesita ser corregido. Pero hay un problema y es que las iglesias son un cultivo de narcisistas, de esto les hablaré más adelante. Estas características pueden ser más sutiles si hablamos de la congregación en sí:

¿Está preocupada  la congregación con mantener una buena imagen pública que no coincide con la experiencia del círculo interior? Los verdaderos líderes espirituales se definen por el ejemplo de Cristo: “El que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor” (Mateo 20:26). El liderazgo como el de Cristo consiste en ser un siervo. Si la congregación da claras señales de querer promocionarse y hacer más famoso su nombre como un lugar incuestionable y elegido por Dios por encima de las demás congregaciones, estamos hablando de un liderazgo autocrático o de una iglesia autocrática. 

Y esto va muy ligado al siguiente tipo de abuso que es:

El aislacionismo

El grupo tiene un sentimiento de superioridad. Cree que tienen la mejor revelación de Dios, la mejor visión, la mejor estrategia, convenciéndolos con un discurso lindo de que “la iglesia en la que están fue diseñada especialmente para ustedes”. Les dirán cosas como “Dios es tan bueno que hizo ESTA iglesia para usted”, causando que la gente crea que si no están en esas cuatro paredes, entonces están fuera del plan de Dios”; esa congregación en particular es el propósito de Dios, tergiversando estos conceptos como si se tratase de una imposición por parte de Dios para sus vidas, cuando en realidad Dios nos dio libertad, y sin libertad el amor realmente no es amor, es manipulación o control.

Este tipo de abuso puede ser más sutil cuando nos dicen que Dios no nos asigna una iglesia sino un pastor, pero la Biblia dice que Jesús nos conoce y nosotros conocemos su voz, es a él a quien seguimos y no a una persona; podemos ser pastoreados por alguien o incluso tener mentores, pero nuestra vida está en constante cambio y sería incluso algo limitado pensar que ni siquiera podemos viajar o cambiar de sector porque nuestro pastor asignado por Dios vive en la ciudad donde estamos, no tiene sentido. Y esto, con toda seguridad, lo dicen es para poder hacernos sentir culpables si queremos irnos o si no estamos de acuerdo con algo que consideramos lo suficientemente delicado como para atrevernos a cuestionar a una persona. Muy similar es cuando en la iglesia nos escogen al cónyuge, esto es sumamente cuestionable y peligroso. 

Control de la vida

Podemos detectar el control por medio del modelo BITE, creado por Steven Hassan:

  • Behavior control (control del comportamiento): ropa, hábitos, amistades, vida sexual, finanzas, vivienda, tiempo libre, productos que consumimos, por quien votamos.
  • Information control (control de la información): distorsión de la Palabra de Dios o de información política o de actualidad -las cartillas que, supuestamente, promovían la ideología de género en los colegios y toda la tergiversación del proceso de paz y sus acuerdos-, calumnias hacia la gente del mundo, comentarios que minimizan su pensar, su actuar y que insinúan que son miserables, comentarios hacia los homosexuales, ex miembros de la congregación u otros pastores, líderes o religiones ajenas a la propia, distorsión de cualquier tipo de información en general.
  • Thought control (control mental), o estás en contra o estás a favor, jerga que es tan repetitiva que reduce tu pensamiento crítico, técnicas hipnóticas como ayunos prolongados y cantos u oraciones repetitivas que terminan por modificar tu pensamiento, inducir a la idea que ciertas carreras profesionales son de izquierda o te alejan de Dios o son enemigas de lo espiritual, satanizar en general todo lo que de cierta manera contradice así sea un poco la fe.
  • Emotional control (control emocional): recursos como videos, películas y música -sí, la música de adoración y el “ambiente de adoración” también-, sumado a frases que te llevan a recordar tu pasado, sentir nostalgia, revivir la culpa la vergüenza o la condenación provocando altos y bajos emocionales para manipular luego tu pensamiento o conducta, frases que te llevan a pensar que si te alejas o faltas al servicio eres “mundano”, estás perdido, no estás a la altura de las expectativas de Dios. Cuando los líderes, especialmente en grupos con discipulado, entran en áreas particulares de la vida de las personas, con ganas de controlar todo, incluida la presencia en los servicios de adoración, perder un evento por razones profesionales o familiares es un pecado grave, relacionarnos con alguien que el liderazgo no apruebe es tomado como rebeldía, un viaje al exterior significa que Dios no es nuestra prioridad y que nos vamos a salir del plan de Dios para nosotros. 

La manipulación, el control y los discursos pasivo agresivos, los miedos infundados desde el púlpito y las supersticiones con las que asustan a las personas con el diablo, la quiebra o enfermedades si no diezmamos o dejamos de asistir a uno o varios cultos, convierte el cristianismo en un sistema de supersticiones y en una cultura de temor al castigo cuando en realidad deberíamos ser personas llenas de amor y en el amor no hay temor. Lo que quiero evidenciar aquí es que detrás de algunas predicaciones o confrontaciones se esconden frases que nos implantan una falsa culpa o un pecado que no tenemos, amenazas de posibles consecuencias si tomamos una decisión contraria a la sugerida, y estas consecuencias pueden ser tanto espirituales como ministeriales. En estos comentarios sutiles a los que tal vez estamos acostumbrados, hay control.

Elitismo espiritual

Es transmitida la idea de que cuanto más alto está una persona en la jerarquía de la denominación es más espiritual, tiene más intimidad con Dios, conoce más la Biblia e incluso tiene más poder espiritual (unción) o se cree que la fama llega por la unción que una persona tiene. Y créanme porque lo he visto de cerca, Muchas veces quien llega más alto en una posición en la iglesia no es necesariamente quien tiene una mayor profundidad en su relación con Dios, cosa que de todos modos es muy difícil de detectar, pero sí es quien demuestre que se mueve mejor dentro de los procesos o burocracia de la iglesia o quien demuestre un mayor carisma y liderazgo, aunque eso no significa que será un buen pastor, alguien que a conciencia pueda discipular a las personas en el evangelio.

Agotamiento

Servicio en exceso, poco descanso; cuanto mayor sea el servicio demostrado a la denominación o mayor sea la adulación, más rápido aumentará la jerarquía. Por eso se popularizó la frase de Teresa de Calcuta: “El que no vive para servir no sirve para vivir”; es sonoro, rima, suena a que es algo super piadoso pero no es cierto. Jesús lo que dijo es que el que sería más grande en el reino de los cielos era aquel que servía a los demás, lo demás es un eslogan para que quien no sirve o no sirve lo suficiente no es tan espiritual.

Otras frases como “gastarse para Dios” suelen repetirse hasta que se vuelve parte de la jerga cristiana, casi siempre generando una alta tasa de agotamiento entre los miembros; a fin de obtener la aprobación del liderazgo o demostrar que uno es un “verdadero discípulo”, las iglesias abusadoras exigen niveles de servicio que son muy agotadores, jornadas extenuantes, reuniones innecesarias, discipulados, clases de formación y esto, aunque nos hace sentir o parecer que estamos creciendo espiritualmente, se puede llegar a convertir en una distracción de nuestra relación con Jesús; y no, no es lo mismo mantenernos muy ocupados en la iglesia haciendo cosas “para Dios” que tener una relación con él. No sé si lo han notado, pero muchos creyentes nuevos en vez de estar cultivando su relación con Jesús comienzan a crecer en un sistema que muchas veces ni entienden, pero es el engaño del hiperactivismo

Abuso verbal, emocional o cualquier tipo de humillación

Está muy ligado al control, que ya de por sí es abuso emocional, no sólo espiritual. Creo que hay algo importante en las iglesias como el trato que se le da a las personas, puesto que la iglesia también tiene que ser un lugar de descanso, donde la presencia de Dios esté, seguro en todos lados nos vamos a encontrar con personas que están madurando y cambiando actitudes, heridas, etc., pero que en una iglesia la constante sea el chisme, la manipulación, el control, malos tratos, gritos, peinadas, estafas o gaslighting, hay que huir. 

El gaslighting es algo aplicado a las personas que logran identificar que en la iglesia se están presentando comportamientos cuestionables, mal manejo de dinero, infidelidad conyugal o situaciones atípicas y cuestionables y que tratan de evidenciarlo. Consiste en hacerle creer a una persona que está loca, que está obsesionada o viendo cosas que no son. Este término surgió de la película con el mismo nombre en la que un hombre comienza a manipular la luz de su casa para que su esposa notara esos cambios, haciéndola dudar de su salud mental. En una relación o en una iglesia nos pueden hacer gaslighting: intencionalmente nos hacen dudar de nuestros recuerdos, de las situaciones que ocurrieron y cómo ocurrieron y de nuestra percepción de la realidad. 

Así que es normal que la salida de un grupo así, sea una salida traumática y esta es otra forma de abuso, cualquiera que se separa de un grupo de estos suele sufrir primero gaslighting, luego acusaciones de rebelión, falta de visión, egoísmo, pereza, autocomplacencia, o inmadurez espiritual, etc. Los que se van son desmoralizados, difamados y tratados como una limpieza que Dios ha hecho para probar quién es fiel al sistema, normalmente se les prohíbe a los miembros que se quedan tener cualquier tipo de contacto con los que se van.

Para evitar que las personas se vayan de una iglesia que abusa, o para difamarla cuando se ha ido, se suelen decir cosas como “si se fue por la gente nunca vino por Jesús”; esta frase se usa para manipular y hacer que la gente le dé vergüenza o culpa exponer las razones por las que se va. Teniendo en cuenta que la iglesia son las personas, no las paredes, la verdad es que ir a la iglesia implica crear comunidad y compartir la vida, entonces lógico que Jesús no es la única razón para ir a un lugar físico a reunirnos con personas, tiene que haber una motivación, el ambiente influye y la calidad humana es importante, por eso se nos llama a vivir en amor, a amar al prójimo, a dar la vida por el otro, y eso nos dijo Jesús en Juan 17, que nos conocerán por el amor entre nosotros, no el control o abuso.

En el libro “Identificando una iglesia que abusa” (Churches That Abuse), el Dr. Ronald Enroth describe otra característica y es que las iglesias abusadoras apuntan específicamente a los jóvenes adultos de entre dieciocho y veinticinco años de edad. Es lógico, teniendo en cuenta que a esa edad los jóvenes están buscando una causa por la cual dar su vida, están definiendo sus valores y están procurando sembrar para el futuro que esperan; lastimosamente es la edad más vulnerable, somos fácilmente manipulables todavía. La cultura de la pureza sexual y sentimental, que inició con True Love Waits y el libro “Le dije adiós a las citas amorosas”, se presta para controlar la vida amorosa de los jóvenes, quizás con la excusa o la buena intención de formar hogares sanos, pero cuando los líderes llegan a invadir y querer manipular sus decisiones es donde se presenta abuso espiritual.

Los miembros de este tipo de iglesias o ministerios suelen desarrollar una visión distorsionada de la realidad que los hace pensar que hay un complot del diablo para tumbar el ministerio, desconfían de todos y sufren de estrés, temor y/o depresión. No es una constante pero puede ser una señal de alerta.

Hay otra manera de abusar de las personas y es con una distorsión de las Escrituras.

La cobertura espiritual, o manto espiritual, es otra manera de manipularnos: quiere decir que sobre la congregación hay un manto de autoridad del pastor o apóstol (quien, por cierto, levita) por ende cuando un miembro se va, según esta distorsión, queda sin cobertura espiritual y está a merced de enfermedades o ataques diabólicos; es como si maldijeran a las personas cuando se van. Esta es una distorsión del concepto de autoridad bíblico, por demás es manipular a partir del miedo a quien quiera irse, o hacernos creer que el pastor tiene corona.

El manto tiene su origen en el manto de Elías, el cual dejó caer sobre Eliseo para pasarle su autoridad, pero se usa este término para que las personas crean que sobre ellos hay un respaldo espiritual cuando se sujetan a una autoridad. Lo cierto es que hay miles de versículos en donde se evidencia que estemos donde estemos Dios ya nos bendijo cuando Jesús murió por nosotros y él mismo nos cuida, además nos selló con su Espíritu Santo, así que somos suyos, ningún pastor puede maldecirnos por irnos de su congregación, estas no son más que supersticiones y discursos pasivo agresivos para sugestionar a las personas.

Ahora, si se están preguntando como yo las causas de estos tipos de abuso en las iglesias, al menos encontré una razón además del tema del poder al que no estamos acostumbrados en Latinoamérica y es el narcisismo. Les doy la triste bienvenida a la preocupante realidad del mundo moderno y es que sí: estamos atestados de pastores y líderes con trastorno narcisista de personalidad, y tiene sentido, la vida ministerial puede llegar a ser bastante atractiva para una persona con este trastorno, y si a alguien que lo padece le sumamos una predicación desde su infancia cargada de un culto al yo, humanismo lo suficientemente convincente y con versículos como Jeremías 1, aplausos: han creado un monstruo que se va a creer el cuento motivacional de que “Dios daría vidas incluso por mantenerlo en el pedestal de un ministerio”.

No se imaginan la cantidad de hombres, más que todo, que conozco con un discurso muy metido en sus cabezas de que son ungidos por encima de otros, que serán profetas a las naciones, que todo el que se les oponga morirá (Isaías 41:11), que Dios tiene un llamado especial más importante y casi que mesiánico para ellos; ser narcisista y llegar a encontrarte con una Biblia que mal interpretada te dice que eres casi como Jesús, es casi demente. Hay quienes aunque pueden tener tendencias narcisistas, saben sabiamente enfocarlas de una manera positiva para potencializar el grupo al que lideran, pero los líderes narcisistas que tienen un trastorno son aquellos que no solo quieren admiración a toda costa sino que además creen que todos le debemos admiración a toda costa; ¡no caminan, levitan!

El narcisista cree que merece toda la gloria y atención, no se extrañen que incluso sea de esas personas que cree que todo el mundo está ahí puesto o para favorecerlo, o para destruir su noviazgo o matrimonio o su ministerio. Todo el que se acerque tiene que estar en función de sus objetivos o no estar. 

Algo con lo que es fácil detectarlos es que presumen constantemente de ser amigos de algún famoso que “le admira y agradece”, se pega de personas que puedan ofrecerle algo de visibilidad , así que Dios y su fama son una buena plataforma. Pero siempre querrán quedar por encima de Dios mismo, por eso es indispensable preparar muy bien sus sermones, de esta manera despertarán admiración por su retórica y capacidad oratoria. Pegarse a Dios sirve para acaparar la atención a costa de su prestigio, su autoridad y la atención que recibe. Usualmente se presenta a sí mismo como un canal por el cual Dios habla, o peor aún, el único canal confiable. El culto protestante es un excelente momento para exhibirse.

Otra característica es la mentira constante: el gaslighting es su arma, si comete un error será capaz de cambiar su versión para no quedar mal, así la gente a su alrededor haya sido testigo de algún error, será capaz de hacerlos dudar de sí mismos.

Ligado a lo que les mencioné de la salida traumática de las iglesias que abusan, está el tipo de personas que rodean a un líder narcisista, siempre serán personas sumisas, dóciles y sin personalidad. Su pareja, por ejemplo, es absolutamente dócil, intelectualmente hueca y un lienzo en blanco dispuesto a ser llenado con información que le sea útil a su ídolo, porque un narcisista siempre necesitará una pareja que lo idolatre; y sí, comúnmente buscan mujeres menores que ellos, puesto que son más “enseñables”. Por eso un entorno cristiano es un caldo de cultivo de narcisos, puesto que está lleno de versículos que en las manos equivocadas puede ser muy machista. Los líderes que lo rodean y no son tan manipulables terminan siendo expulsados tarde o temprano, porque representan un peligro para su ministerio, o se van por voluntad propia porque ya entienden que el pastor no es su señor.

Eso sí, por sus delirios de grandeza emprenderá proyectos espectaculares para hacer visible su ministerio y a sí mismo, pero no crean que lo hace por “ganar almas”, lo hará sencillamente para sobresalir entre otros líderes, así que probablemente cuando un evento de ese calibre pase de moda, lo dejará de lado. 

Un líder narcisista no tiene empatía, por ende no esperen que sea un verdadero pastor que sufre con sus ovejas y las cuida, y la mayoría ni siquiera son pastores, su última preocupación es la gente, su función en la iglesia realmente es predicar y exhibirse.

Así que consideren estos puntos. la iglesia necesita mecanismos para rendir cuentas y para no permitirle a cualquiera que abra una iglesia en alguna bodega o garaje, pero ya a este punto puedo decir que esto se salió hace rato de control, sin embargo Jesús advirtió que el trigo crecerá con la cizaña y que él cuidará de los suyos, por eso no es que propiamente me preocupe.

Las dos únicas soluciones que encuentro ante esto es algo obvio, pero debo mencionarlo: lean sus biblias, y perdonen tanto a los pastores o líderes que los hayan lastimado como al entorno y personas que hayan favorecido estos abusos. Si han pasado por una iglesia y pastor con estas características, el perdón es el primer paso para empezar a caminar mucho más sanos y objetivos a la hora de someternos a una autoridad. Les recomiendo el libro Recovering from Churches that Abuse (Cómo reponerse de iglesias abusadoras), del Dr. Ronald Enroth.

No le teman al hombre, por más que se haga ver como el ungido o el elegido por Dios. Jesús es el Señor de sus vidas, sólo a él deben seguir y obedecer ciegamente. Si conocen otros tipos de abuso que no mencioné, déjenme sus comentarios al respecto. 

Artista plástica de la ASAB y realizadora audiovisual. Actualmente vivo en Bogotá, tengo 30 años y soy cristiana hace 15 años. Estudié en YWAM en Nuremberg Alemania donde pude aprender algunas herramientas para compartir el evangelio a través del arte.

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