Mi problema con la cultura de la pureza – Parte 1

 
 

La búsqueda del famoso “idóneo” o “idónea”, “la segunda decisión más importante de nuestra vida después de aceptar a Jesús”, se ha convertido en el tema central y la obsesión de la iglesia contemporánea. Todo lo que hemos aprendido en los últimos 30 años acerca del tema es lo que se conoce como la cultura de la pureza (purity culture), y con ella surgió un cristianismo que está 100% volcado y enfocado en la vida sexual de la gente, especialmente los jóvenes solteros. Les cuento de qué trata:

Contexto histórico

La cultura de la pureza nació como una respuesta al acelerado crecimiento de enfermos por VIH y el declive de los hogares en los 80, esto hizo que las predicaciones se centran en promover los matrimonios heterosexuales y, por supuesto, generó la idea que casarse es como lo más importante y el inicio de nuestras vidas, “la segunda decisión más importante después de aceptar a Jesús”.

Este no siempre fue el tema central de la vida espiritual de los creyentes, créanme, es más bien un tema nuevo. Estos conceptos comenzaron a popularizarse más o menos desde 1994 y, si bien tienen las mejores intenciones y se basan en principios bíblicos, han hecho que el cristianismo de los jóvenes se base casi que exclusivamente en esto. Este tema nació principalmente a partir del libro “Le dije adiós a las citas amorosas”, de Joshua Harris, y me sorprendió muchísimo encontrarme con la cantidad de personas que dicen haber sido heridas por esta cultura de la pureza y específicamente por este libro; yo realmente no entiendo del todo por qué salieron tantos a decir que esta cultura los había lastimado, de pronto es porque salieron estafados a pesar de haber hecho “las cosas bien” según esta doctrina, y tampoco me cabe en la cabeza pero es real que salir de la cultura de la pureza ya está psiquiátricamente catalogado como una PTSD, es decir, un síndrome de estrés postraumático, para mí esto ya se salió de control.

Fue tal la magnitud del problema que Joshua decidió, desde mi punto de vista, no abandonar la fe cristiana sino replantearse su fe, lo cual me parece muy bueno. Joshua se tomó el tiempo incluso de hacer un documental al respecto de las personas lastimadas con su tesis, y hay que tener en cuenta que él solo tenía 20 años cuando escribió el libro, así que no es su culpa el haber formado toda una doctrina, sino nuestra y de la cultura pop eufórica de la que les hablé en el anterior video que convierte la opinión de alguien popular en una ley, la responsabilidad es nuestra por lo poco críticos que somos cuando se nos dice algo porque lo dijo fulano de tal. 

Las características más importantes de la cultura de la pureza son:

Abstinencia sexual hasta el matrimonio: limita a los jóvenes solteros a la idea reduccionista de que el ser santos y puros está definido por nuestra vida sexual y sentimental. Hizo de Proverbios 4:23 una ley en lugar de un consejo para tener presente para todas las áreas de nuestra vida,  haciendo que sintiéramos una culpa y vergüenza totalmente innecesarias incluso cuando apenas nos comenzaba a gustar alguien porque ya estábamos siendo infieles a nuestro futuro cónyuge y porque no estábamos “guardando nuestro corazón”. Parece chiste pero me pasó a los 18 años. También nos traía una condenación innecesaria a las mujeres que decidimos dar el paso de conocer a alguien que nos gustaba porque “el hombre es el que halla a la mujer y no al revés” haciendo de Proverbios 18:22 otra ley cuando este versículo es más bien una expresión sincera de gratitud hacia los hombres que tienen la bendición de haber encontrado una compañera para toda la vida “El que halla esposa halla el bien y alcanza el favor del SEÑOR.”

Probablemente una de las razones de este cataclismo es que, entre otras cosas, la cultura de la pureza limita el cristianismo a ser vírgenes hasta la boda, es decir mantener una abstinencia sexual hasta el matrimonio y ser anti LGBTI, porque según esta doctrina si llegamos a tener relaciones sexuales con una persona o peor, con varias, dejamos fragmentos de nosotros en esa persona, aunque tienen las mejores intenciones de motivar a los jóvenes a guardar algo que es valioso, ¿dónde está el error? Fácil: es una tergiversación del versículo 1 Corintios 6:15 que dice que quien se acuesta con una prostituta se hace uno con ella, o del Génesis donde Dios dijo que quienes deciden unir sus vidas se hacen uno, pero ahí no dice que quien se acueste con alguien, con quien sea, entonces pierde una parte de sí. Nosotros fuimos creados a imagen de Dios, no somos objetos que perdemos valor, o terrenos que se valorizan por la cantidad de tiempo que esperamos por una persona, ni creo que nuestro cuerpo se degrade (especialmente el femenino) cada vez que tenemos sexo, esas cosas no definen quienes somos, es Dios quien define nuestro valor. Con esto no les estoy diciendo “frescos, vayan y acuéstense con media universidad”, pero sí quiero hacerles ver que la enseñanza de algo tan importante está viciada de mentiras que generan una falsa culpa y que pueden distorsionar la idea de quiénes somos frente a Dios y frente a los demás, y esto sí nos puede traer conflictos emocionales y de identidad muy fuertes. Si alguien que tiene autoridad espiritual me enseña erróneamente que yo valgo menos por haber estado con una o varias personas, o que perdí algo que me convierte en alguien incompleto, comparándome con chicles masticados, hojas rasgadas, que ya no valen lo mismo, o vidrios que en vez de ser transparentes tienen un montón de huellas lo que hace que pierda claridad y brillo, pues lógicamente que si soy virgen voy a guardarme con un temor horrible a dejar de valer y aparte creyendo que valgo más por ser virgen, lógico, y si no lo soy voy a andar por la vida con un sentimiento de culpa y creyendo que soy menos y que mi vida va a ser miserable. Ahora imaginen el mensaje tan horrible que puede ser esto para una víctima de abuso, decirle que le robaron algo, que perdió valor y que ahora es menos. Este gran mito sobre la virginidad también es popular en culturas de oriente medio en donde han matado mujeres por no sangrar el día de su noche de bodas. 

No quiero adelantarme a la segunda parte de este tema, pero tratando de desenredar la maraña sobre las razones por las cuales la cultura de la pureza causa estrés postraumático, he podido concluir prematuramente que una posible razón es que convertimos la virginidad en un ídolo, al punto que algunas parejas pusieron su esperanza en que guardarla como un tesoro era la garantía infalible para un matrimonio exitoso y una vida sexual plena, y por supuesto se estrellaron con que no era así; otros se estrellaron con la dura realidad de ver prolongados sus años de soltería, pese a que “estaban haciendo las cosas bien” – esperaron, guardaron su corazón, mantuvieron la abstinencia sexual – y el ver que un ídolo no te cumple lo que te prometió trae daños psicológicos, ansiedad y muchas preguntas sin respuesta (no tengo datos concretos de esto último, pero  lo veo completamente lógico).

Otro punto a considerar es que la cultura de la pureza es una cultura de temor:

Yo soy cristiana desde los 15 años y creo que el 90% de predicadores y mensajes que he tenido que ver acerca de la virginidad, el idóneo, cómo encontrar pareja (bla, bla, bla) comienzan con el lamento de dichos predicadores diciendo que ellos no guardaron su corazón y su cuerpo para su esposo o esposa, luego nos cuentan un montón de historias que parecen de terror al respecto mencionando las consecuencias, pero curiosamente ninguna de estas historias les pasó a ellos “por la misericordia de Dios”, sin embargo crecer con estas ideas de peligro nos hace temer al “castigo” de un mal matrimonio o de una vida sexual nula luego de casarnos porque en teoría alguien que no llega virgen al matrimonio seguro va a fracasar cuando se case porque ya ha experimentado ciertas cosas y el diablo va a quitarnos el gusto luego de casados, y porque ha entregado partes de sí mismo entonces ya no tiene la capacidad de amar, pero irónicamente son pastores y mentores que tienen un buen matrimonio, no tengo idea si será de cuento de hadas pero no dan señales de que por su pasado la estén pasando mal, y esto no es más que una de las evidencias que el pasado no define a nadie, todos podemos tener no una sino muchas oportunidades en nuestra vida de hacer las cosas bien porque los errores nos enseñan cosas muy valiosas. La biblia nos narra historias preciosas en donde sus protagonistas se equivocan y es Dios quien de alguna manera redefine su historia. Como la cultura de la pureza viene acompañada del llamado “PROPÓSITO DE DIOS” siempre se enseña que cuando tenemos relaciones perdemos pedazos de nosotros, perdemos el llamado, perdemos el propósito, perdemos nuestra identidad… ¿y dónde queda Dios en esto? Es raro porque todo lo relacionado al propósito de Dios enseña que Dios también tiene a una persona creada específicamente para uno, “el famoso idóneo”. Esta idea de que Dios diseñó a alguien para uno viene de una mala interpretación del versículo de la voluntad de Dios; la voluntad de Dios no es un plan, ni una persona, ni un lugar. La voluntad de Dios es lo bueno, agradable y perfecto que él desea para nuestra vida, pero nosotros escogemos y para eso él mismo nos regaló libertad; la ansiedad y miedo que puede venir a nuestra vida de escoger mal porque podemos estar escogiendo al equivocado y perder al que sí era la voluntad -creado específicamente para mí – de Dios puede ser muy abrumadora, tal vez la razón de tanta inseguridad por parte de algunos hombres solteros, y de rupturas donde siempre una de las partes dice que “Dios le dijo que no”, cuando en realidad lo carcome la duda de si estará realmente en sintonía con ese plan perfecto. Voy entendiendo de a poco por qué esta cultura trae más daños que beneficios pese a que tenía las mejores intenciones: Partir de la idolatría hacia los métodos y hacia la virginidad (abstinencia, pureza) y del temor como base para tomar decisiones, cuando una relación es un tema tan maravilloso y debe darse de forma natural, es empezar con el pie izquierdo. 

Espero ayudar un poco a que cuestionen estos ídolos, estos métodos y tantos paradigmas. No les tengo las respuestas así como Joshua Harris no las tenía a sus 21 años; yo con 31 tampoco las tengo, pero estoy segura que Jesús sí las tiene y los puede guiar. 

Artista plástica de la ASAB y realizadora audiovisual. Actualmente vivo en Bogotá, tengo 30 años y soy cristiana hace 15 años. Estudié en YWAM en Nuremberg Alemania donde pude aprender algunas herramientas para compartir el evangelio a través del arte.

1 comentario en “Mi problema con la cultura de la pureza – Parte 1

  1. Gracias, por compartir éste punto de vista, desde hace rato vengo pensando en cuántos heridos hemos dejado y porque no muertos espirituales por dichas posturas dogmáticas extremas de la pureza…Quedo atento a la segunda parte.

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