¡Santas conspiranoias!

 

Quiero darles la bienvenida a este nuevo episodio de Notas Sueltas. El número 22 de esta primera temporada. Quiero contarles que llevo un par de días viendo muchos videos sobre el nuevo orden mundial, la ideología de género, el peligro de las vacunas, la tierra plana… todo esto me ha resultado… no sé cómo decirlo… revelador. Creo que mis ojos al fin han sido abiertos, y ahora también quisiera orar para que ustedes puedan ver la verdad y dejar de ser engañados por el diablo. Les dejo esa reflexión. Dios les bendiga.

[SUENA MÚSICA]

Parce… ¿se imaginan? Jajajaja… La verdad es que sí estuve viendo muchos videos y wow… la palabra “locura” se queda cortica para definir las cosas tan raras que se ven en las redes sociales. O sea, desde gente que de verdad cree que tomando dióxido de cloro van a prevenir contagiarse de covid, hasta unos que juran que los famosos de Hollywood se alimentan de sangre de pubertos para mantener la eterna juventud y Mark Zuckerberg es un reptiliano y un montón de pendejadas más…

Entonces vamos a hablar de conspiranoia. ¿Qué es conspiranoia? Preguntarán ustedes. Según el poco confiable y parte de la conspiración reptiliana Google, el término “conspiranoia” es una mezcla entre “conspiración” y “paranoia”, y se inventó para referirse a esa tendencia de algunas personas a interpretar, sin ningún fundamento racional, ciertos acontecimientos como el resultado de una conspiración. Entonces un conspiranoico es una persona que cree que todo lo que sucede a su alrededor, especialmente en el campo de la política, la ciencia, las artes, la religión, la tecnología, hace parte de un gran complot para destruir las cosas que considera importantes, para atacar directamente su sistema de valores. Un conspiranoico está obsesionado, tiene una fijación con la idea de que lo están persiguiendo a toda hora. Sí, básicamente en la imaginación de un conspiranoico en este preciso momento hay alguien tramando su perdición, por ejemplo yo, con este podcast.

Hay teorías de conspiración para todos los gustos, ahorita vamos a hablar de algunas, pero lo que más me impresiona es ver que, aparentemente, los más propensos a creer casi que cualquier cosa que les digan, son los cristianos. Al menos los que uno ve en las redes, pues. Y yo creo también que teorías conspirativas siempre ha habido, pero el acceso masivo a la información sin filtro es un caldo de cultivo para que gente sin criterio se meta de lleno en ese mundo de la conspiranoia.

A propósito, acabo de acordarme de un libro maravilloso de Umberto Eco, que se llama “El cementerio de Praga”. Es la historia de un falsificador por allá en el siglo XIX, que se mete en un montón de intrigas con gente del gobierno italiano y francés y termina inventándose unas conspiraciones tremendas, de masonería y satanismo y antisemitismo y no les cuento más para no hacerles spoiler, por si lo quieren leer. Es una novela increíble, mezcla ficción y realidad de una manera… de esa manera que solamente Umberto Eco podía hacerlo. Pero más o menos esa es la idea, que esas historias de conspiración se han inventado para manipular gente desde tiempos inmemoriables.

¿Por qué la gente se cree cualquier vaina así como tan fácil, hombre? Vea no más esta semana, por allá en el departamento del Atlántico, en la costa atlántica colombiana, una comunidad como de 20 personas fue noticia porque estaban ayunando, orando, convencidos de que Jesús volvía el jueves. Hubo incluso algunos que renunciaron al trabajo, regalaron todo… y lo peor es que este tipo de casos es de lo más común entre los evangélicos. Cada par de años resulta un profeta diciendo que tiene la fecha de la venida de Cristo… o sino vean al doctor Armando Alducin, que cada cinco años le tumban un anticristo…

Es que nos encanta como sentir que sabemos cosas que otros no saben, sentirnos especiales por eso. Como ver una realidad detrás de la realidad, ser capaces de mirar por fuera de la matrix… eso y la tendencia al pensamiento mágico que persiste en nuestra mente, son cosas que se juntan para hacernos creer y aceptar como verdad unas ideas de lo más extrañas. La pandemia es un ejemplo de eso, los debates en los grupos de Whatsapp, comentarios en Facebook, videos en YouTube hoy por hoy son sobre la conspiración de China, o de Bill Gates, o de George Soros, cómo se inventaron el virus en un laboratorio, cómo nos quieren controlar con los chips que van a ponerle a la vacuna, que por cierto es hecha con fetos abortados y por eso quieren legalizar el aborto en todas partes, para oligarnos a todos a abortar, para poder hacer más vacunas… y a los poquitos que logren nacer los van a volver socialistas y comunistas, que por alguna extraña razón en la cabeza de un conspiranoico esas dos corrientes ideológicas son la misma vaina… Ah bueno, y ahí van tomando dióxido de cloro mientras publican cadenas y fake news en Facebook…

En serio, qué tan mal hay que estar de la cabeza para resultar metido en tantas marañas. Y eso pues que estamos hablando de la pandemia, que es algo relativamente nuevo y donde se juntó todo. Pero historias de conspiración llevamos escuchando por montones.

En mi época de adolescencia estaba en pleno furor la manía de andar buscando mensajes subliminales en la música, en las películas, en la publicidad. Eso en los campamentos de jóvenes nos daban las tremendas conferencias sobre los efectos de escuchar rock y de jugar videojuegos y de ver Dragon Ball Z. Entonces buscaban fotos donde algún artista quedara por allá medio encalambrado haciendo el símbolo satánico con los dedos, para demostrar fehacientemente que le había vendido su alma al diablo. Claro, el mensaje que a mí me quedó es que para ser exitoso era obligatorio tener un pacto con Belcebú, esa era la única explicación al éxito de cualquier cantante, empresario o actor. Por eso todos los evangélicos eran unos arrancados y por eso nos hacían sospechar de cualquier cristiano exitoso, algún guardado tenía.

Y agarraban esos audios de rock de los 70s, y luego de música cristiana, de Marcos Witt o del que fuera, y ponían pedazos al revés… Y sonaba como: woowwwoowowoowwwowwowow… “Aquí se escucha claramente una adoración a Satanás”… Ahí ejercitaba uno bastante la fe, pues porque pa encontrar mensajes subliminales en esas cintas sí que se necesitaban varios granos de mostaza de fe reconcentrada…

Y bueno, yo creo que los mensajes de conspiranoia venden también porque le dan a uno como cierto morbo, y también porque se siente uno como un Indiana Jones de la fe, escarbando por allá en conocimientos enterrados, para descubrir el entramado del diablo para perdición de los hombres. Esa sed de aventuras, sobre todo en un mundo que se ha vuelto tan plano, creo que tiene mucho que ver. Todos queremos ser Robert Langdon, el del Código Davinci, y descifrar mensajes ocultos y agarrar 29 versículos que estén por ahí regados y meterlos a una licuadora y dar con la identidad del anticristo…

Hablemos entonces de algunas de esas teorías de conspiración que han estado en furor últimamente en nuestro entorno. El Nuevo Orden Mundial, una idea que anda rodando por la cabeza de la gente desde 1776 que se fundó una sociedad secreta de intelectuales alemanes, o sea que nuevo, nuevo, una cosa así que uno diga, qué orden mundial tan nuevo, está para estrenar este nuevo orden mundial, huele a recién desempacado… digamos que no. Pero pues está muy de moda hoy en día, y tiene mucho que ver también con esas movidas extrañas que hay entre los grupos evangélicos radicales gringos y la política en Estados Unidos, esos mismos del QAnon, que dicen que hay un Estado secreto dentro del Estado, manejado bajo cuerda por Hillary Clinton y los demócratas, con sus redes de pedofilia. Y bueno, los mismos que dicen que “all lives matter”, o sea, que no se quejen cuando maten negros.

Claro, la embarrada es que suena creíble porque junta componentes de la realidad para hacerlos parecer como verosímiles, ¿no? O sea, hay políticos corruptos, claro. Hay gobernantes que responden a intereses de gente que está detrás de ellos financiándolos, por supuesto. Hay redes de pedofilia y de abuso y de pornografía infantil, lamentablemente. Pero entonces cuando se junta todo eso y se pone en manos de un solo gran poder malévolo que lo controla todo, es cuando surge una teoría de conspiración.

Hablemos de otra teoría bien famosa, que casi que no es teoría, eso se da por hecho como doctrina bíblica: el Papa es el anticristo, la iglesia católica es la Gran Ramera de Apocalipsis, la mujer que se sienta sobre siete colinas, o sea, en la ciudad de Roma, o sea, el Vaticano. ¡Wow, Roma! ¿Cómo llegaste a esa conclusión? Porque dicen es o como si no se los hubiera revelado carne ni sangre, como si a uno no le enseñaran en la escuela que Roma es la ciudad de las siete colinas, o como si no fuera obvio que el Apocalipsis es un panfleto de resistencia política frente al imperio romano. Que nosotros lo leamos como una bola de cristal, mirando a ver cómo adivinamos el futuro, y qué va a pasar con Rusia y con China y con Biden… es una cosa muy distinta.

De paso, qué bueno fuera que aprendiéramos a ver esos mensajes sobre el regreso de Cristo y el fin de los tiempos con el enfoque con el que fueron escritos. Como mensajes de aliento y de esperanza para comunidades perseguidas, azotadas por la guerra, por la escasez, con la incertidumbre y el miedo, el físico miedo de ser marginados por su fe… ellos se apropiaron de la esperanza de volver a ver a Jesús, y esa esperanza les dio fortaleza para caminar en la fe. Pero nosotros volvimos eso un horóscopo cristiano, un oráculo para ir a averiguar si el próximo presidente de Estados Unidos va a ser el último, si el nuevo Papa va a ser el que imponga la imagen de la bestia, o la ley dominical para perseguir a los que sí guardan el sábado santo. Mejor dicho… ¡Apocalipsis nos volvió fue unas bestias!

Aunque, bueno… Volviendo al tema del Papa y la gran ramera, ahí pues toca mencionar que los tiempos que siguieron a la Reforma sí fueron muy violentos, que sí hubo papas sangrientos que persiguieron con toda a los nuevos herejes, entonces esa idea de persecución y los mensajes agresivos y fuertes de muchos reformadores en contra del catolicismo y, en general, de ver al papado como un monstruo que se quiere alimentar de la sangre de los mártires fue un rayón muy teso que a estas alturas, 500 años después, no hemos superado. Entonces nos quedó esa paranoia, o esa pulsión extraña, como un deseo oculto de sentirnos perseguidos, de volvernos mártires nosotros también, para sentir que sí somos de Cristo, porque como nadie nos está persiguiendo abiertamente, aquí en occidente pues, porque en tierras musulmanas y en otros lugares del mundo sí hay gente siendo torturada y asesinada por ser cristiana.

Pero aquí no, aquí nos inventamos persecuciones para darnos importancia, entonces uno ve youtubers denunciando que los quieren silenciar y que hay una dictadura de opinión y censura y no sé qué… pero tienen sus videos monetizados en Youtube, entonces tanta censura no es que haya. Además, les voy a decir una cosa, como funciona hoy por hoy el contenido en redes sociales, ese contenido conspiranoico, para fanáticos, es de lo más rentable que tienen las plataformas, enganchan gente por montones y les generan ganancias a Facebook, a Youtube, etc, a punta de anuncios. Y por eso es que te muestra uno y después otro y después otro… Cada vez que reproduces ese contenido y se lo mandas a otro, estás facturando billete para ellos. Entonces, lo más irónico de todo es que están engordando a esa misma bestia de la que están huyendo. Pa que vea pues cómo es la vida…

[PAUSA]

Bueno, hablemos de otro de los grandes enemigos que conspira para destruir al verdadero evangelio y para propagar el paganismo en el mundo: estoy hablando nada más y nada menos que de la ciencia. Ah, esos científicos malévolos que están todo el tiempo inventándose teorías para desprestigiar la Biblia, mientras se arrodillan a ofrecer sacrificios ante la imagen de Darwin. Vea, nadie les pide que entiendan cómo funciona la ciencia, pero les voy a decir una cosa: no hay una conspiración entre científicos para hacer desaparecer la fe. Es verdad que hay ateos militantes que se le van de frente a la religión, pero la verdad eso es más causado por nosotros mismos. 

Si los cristianos no estuviéramos metiéndonos donde nadie nos ha llamado, tratando de ejercer influencia en las esferas del poder, coartando los derechos normales que cualquier ciudadano debería tener, sin importar si es gay o trans, si es ateo, si es de izquierda, si abortó o lo que sea, y si los fanáticos religiosos no vivieran con ganas de inmolarse como Sansón, y echarse todo un templo encima para acabar con los filisteos en el nombre de Jehová de los ejércitos, pues seguramente no nos mirarían con esos ojos de hostilidad. Es que Jesús no nos mandó a eso, sino a ser luz con nuestra vida íntegra, a sufrir haciendo el bien en medio de una sociedad que por defecto no va a tener en cuenta a Dios, no entiendo cuál es la sorpresa pues con que el mundo tenga otro sistema de valores. Jesús no nos mandó a instaurar una teocracia y a defender la familia, no… nos mandó a ser nosotros una familia, especialmente para los rechazados. Pero bueno, supongo que esto que estoy diciendo es comunismo y soy financiado por el Foro de Sao Paulo.

Entonces, en la cabeza de muchos, todos los científicos están tratando de hacer desaparecer la fe, pero la verdad no es que la inmensa mayoría de científicos se declaren abiertamente ateos y mucho menos anden buscando cómo contradecir cristianos. La verdad, supongo que tendrán cosas más importantes que hacer que estar peleando en redes sociales. Vean, no se engañen, esos que están peleando en redes sociales no son científicos, en esos agarrones interminables en Facebook uno no ve sino a gente que no sabe de ciencia jalándose las greñas con gente que no sabe de Biblia. Piénsenlo bien, y verán que eso explica muchas cosas, sobre todo por qué escriben como escriben.

A diferencia de lo que quieren hacernos ver los apologetas de redes sociales, los científicos serios mantienen una actitud de curiosidad frente a casi cualquier cosa, y muchos de ellos realmente se declaran agnósticos, ante la imposibilidad de saber si realmente hay un Dios o no, pues mantienen abiertas ambas puertas. Ahí es donde estaría nuestra oportunidad de mostrar con nuestras vidas el verdadero poder del evangelio, de mostrar por qué creer en Dios es relevante para la vida, pero no… estamos muy ocupados tratando de demostrar nuestra racionalidad tomando Clorox para el coronavirus…

Además, aclaremos esto que es muy importante: una cosa es el materialismo científico, que descarta de plano lo sobrenatural y da por sentado que todo lo que existe se explica sin necesidad de Dios. Y otra muy diferente es la ciencia como método, la ciencia no es atea ni cristiana, la ciencia es una práctica, una marco metodológico, que trata de llegar a la verdad en cuanto a los fenómenos que nos rodean, al funcionamiento del mundo, y en esa búsqueda de la verdad, la ciencia ha hecho progresar a la humanidad en el entendimiento de cosas de vital importancia. 

Ese celular que vos tenés en el bo lsillo y que tiene más poder de cómputo que la computadora que llevó un cohete a la luna (que, por cierto, sí fue a la luna, no fue en un estudio de Hollywood), eso lo logró la ciencia. Y esas vacunas que han erradicado enfermedades mortales y desastrosas como la poliomielitis o la viruela, por más que algunos insistan en que se las inventaron para envenenar el templo del Espíritu Santo, eso lo logró la ciencia. En el próximo episodio van a escuchar mi conversación con una científica brillante que nos va a compartir un poco más de eso, entonces voy a guardar este tema para que lo escuchen mejor en las palabras de alguien que sí sabe de esto.

Pero cierro este asunto de la ciencia con lo siguiente: si lo pensamos un poquito mejor, nos vamos a dar cuenta de que la gente no se ha decepcionado del cristianismo porque Darwin expuso una teoría explicando el origen de las especies desde procesos evolutivos observables en la naturaleza. No he conocido el primero que diga: “me voy de esta iglesia porque descubrí el neodarwinismo”… De más que habrá casos, pero la mayoría de gente que se va de las iglesias o que se desencanta de la fe, lo hace porque los cristianos no estamos viviendo el evangelio, el llamado de Jesús. Entonces, dejemos de inventarnos que la ciencia nos persigue, la iglesia ha sido y sigue siendo destruida es por los mismos cristianos. Dejemos de echar culpas para afuera y asumamos el peso de las cosas que estamos haciendo mal.

Terminemos hablando del coco de cocos, el espanto mayor, el monstruo de siete cabezas: la ideología de género. Si uno quiere ver cristianos salirse de la ropa, no es sino mencionarle gays. Eso mejor dicho, seis cosas aborrece Jehová y aún la séptima abomina su alma: La L, la G, la T, la B, la I, la Q y el +. Por cierto, ¿han leído ese texto en Proverbios? Curioso que no mencione homosexuales por ningún lado. Pero sí le da garrote a los que hablan mal del prójimo, ese pecadito que no nos escandaliza. Échenle ojo, se van a asombrar. En fin…

“Nos quieren imponer la ideología de género”, escucha uno por ahí. Les van a enseñar a nuestros niños a ser gays en las escuelas… claro, porque como eso se enseña jejeje… “Es que los gays nos quieren imponer su estilo de vida”, yo la verdad no entiendo cuál es el miedo, o qué tan frágil es la masculinidad de los religiosos, que creen que de verdad los van a obligar a dejar de ser heterosexuales, o no sé qué tendrá la sicología para decir al respecto, que ver a dos hombres besándose en una foto ya va a hacer que a todos nos gusten los hombres. Y dizque “nos quieren imponer”, bendito sea el Señor. Si eso fuera así de fácil, por qué entonces llevan décadas enseñando en las escuelas que la tierra es esférica y hay gente que sigue creyendo que es plana… plana como su encefalograma…

No nos digamos mentiras, la verdad es que no somos capaces de tolerar la diversidad. Nos quedó grande pues mostrarle el amor de Dios a otros sin preguntar qué hacen con sus genitales. Creemos que a punta de amenazas y de malos tratos vamos a convencer a otros de que Jesucristo salva. Pareciera que no es suficiente con invitar a las personas a caminar con Jesús, y que en ese caminar personal con Él, la gracia y la santidad de Dios vaya transformando a cada uno. Pero como nos acostumbramos a un evangelio a punta de reglas y prohibiciones y méritos humanos… pues por eso vivimos la fe como la vivimos también, desde la culpa y desde el miedo y desde la amenaza.

Y lo que más vergüenza dan son los argumentos: “Entonces si alguien se cree tigre, tenemos que tratarlo como un tigre”. Amigo, pues tú te crees inteligente y aquí estás diciendo estas pendejadas. O sea, en serio, si se van a meter a argumentar, al menos entérense de contra qué se van a enfrentar. Tómense el tiempo de entender primero los postulados de la contraparte, ¿no? Así se evitan hacer el ridículo, y de paso a nosotros que tenemos que compartir el nombre de cristianos con ustedes. O si no, practiquen el consejo de Lamentaciones 3:28 y quédense calladitos. 

Lo peor es que todos esos miedos, todas esas paranoias, las utilizan los poderosos para influenciarnos, para dividirnos, para hacernos votar por ellos y apoyarlos a pesar de su corrupción y de su ineptitud. Porque vean, el poder no lo ejercen unos jesuítas encapuchados, ni unos illuminatis haciendo ritos satánicos. El poder lo ejercen desde hace mucho tiempo las élites conservadoras, sobre todo en América Latina. Esas élites que se apropian de los discursos provida y de defender la familia y las buenas costumbres y la moral occidental y cristiana. Y entonces esos cristianos fanáticos que hemos venido analizando son fichas facilitas de mover para lograr sus objetivos. Háblennos de aborto, de adopción igualitaria, de castrochavismo y de socialismo, y ahí nos tienen, subiendo al poder a cualquier pelmazo que no es capaz ni de conjugar bien el verbo “querer”.

Muchachos, muchachas… la razón fue un regalo de Dios. Usémosla, vivamos una vida inteligente, una vida bonita. Vivamos el evangelio, seamos ciudadanos íntegros, informados, serios. Vamos a la universidad a ser buenos estudiantes, vamos a trabajar o a hacer empresa, a emprender o a ser empleados, lo que sea, pero en todo caso a ser excelentes en lo que hagamos. Que si la gente va a hablar mal de nosotros, tenga que inventarse cosas.

A mí me gusta mucho la historia de Daniel y sus tres amigos. Unos jóvenes que llegaron a un entorno pagano y se destacaron por ser excelentes en sus calificaciones. Claro, ellos mantenían sus convicciones personales, pero no estaban tratando de imponérselas a otros. Ellos dijeron: “vamos nosotros personalmente a comer esta otra comida alternativa y a tomar agua porque nuestra convicción personal y privada es esta”. No dijeron: “vea, ustedes que están comiendo de la mesa del rey”… No, fue una decisión suya. 

Y cuando los fueron a calificar, sus exámenes tenían las mejores calificaciones. Yo no veo a Daniel peleando con los profesores de astrología babilónica, con los profesores de interpretación de sueños según la magia de los caldeos. Yo no lo veo allá alegando y tuvo mejores calificaciones, 10 veces mejor que todos los demás. Eso sí, al momento de tener que interpretar el sueño del rey, ¿a qué acudió Daniel? A la oración, porque esa era su convicción personal, y Dios lo respaldó… ¡y hasta dónde llegó! Y era un hombre íntegro, aún estando en el poder, sus enemigos tuvieron que inventarse por dónde buscarle la caída, porque no encontraban nada que reprocharle.

Ojalá así fuéramos nosotros, que si la gente quiere hablar mal de nosotros tenga que inventarse cosas, y ya dejemos de dar papaya y de quedar ante el mundo como una sarta de ignorantes y de borregos. “Ah, es que el mundo nos rechaza porque somos de Cristo”, “alegraos cuando por mi nombre os persigan”. Olvídense, el mundo no nos rechaza por nuestra fe, el mundo nos rechaza porque no sabemos vivir, porque somos una mano de loquitos zamarreando una Biblia a diestra y siniestra, sin tomarnos el tiempo ni siquiera de entender bien qué es lo que estamos contradiciendo. 

Jesús nos mandó a iluminar en las tinieblas, no a incendiarlo todo. Nos mandó a que alumbremos y que, fruto de nuestras buenas obras, de nuestro buen vivir en comunidad, entre nosotros y con los que no creen en lo mismo que nosotros, Dios sea glorificado. ¿Se imaginan? Que la gente dijera: esta gente que cree cosas todas extrañas, pero qué vidas tan interesantes, cómo crían a sus hijos, cómo tratan a la gente, vea esos matrimonios que tienen, vea su civismo, cómo respetan las normas de tránsito, esa cultura de legalidad que tienen, cómo aportan a la sociedad. Acerca de las primeras comunidades que vemos en los Hechos, aparece esa expresión: “tenían favor con todo el pueblo”. ¿Se imaginan que pudieran decir eso de nosotros hoy? 

Y luego dice “y el Señor añadía a la iglesia los que iban a ser salvos”. ¿Ven? Ninguno estaba jalando del pelo a otro para que creyera en Cristo, su testimonio era el que arrastraba, era su manera de vivir lo que causaba impacto, y la gracia de Dios iba obrando. Y había enemigos y contradictores y otros que se burlaban y otros que creían. Así debería funcionar. No hay necesidad de estar metiéndole el evangelio a todo el mundo por boca y nariz, de estar amenazando con el azufre y el fuego eterno a todo el que se nos cruce por el camino… debe ser nuestra vida la que alumbre. No se trata de comprometer nuestras convicciones, se trata de vivir a la altura del llamado del evangelio. No se trata de cerrar los ojos a lo que pasa en el mundo, se trata de ser ejemplo con nuestra manera de vivir y de amar a los demás.

No estoy diciendo que nos acomodemos al mundo. Estoy diciendo que lo iluminemos.

Avatar

Músico, publicista y físico (en ese orden). Desarrollador y administrador del sitio web de TeoCotidiana. Creador del proyecto Cancionero Cristiano. Felizmente casado con Maria Alejandra y felizmente papá de Juan Martín.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *