Tu doctrina es un remix

 
 

Hace unos años vi una charla llamada “Everything is a Remix” (o “Todo es un remix” en español). El concepto de remix, o remezcla, viene del mundo de la música electrónica, consiste en tomar una canción y combinarla con otros sonidos, ritmos o pedazos de música propios del que está haciendo la nueva mezcla. El resultado es una “versión” distinta de la canción original. 

En fin, en esta charla el conferencista explicaba cómo todos los productos culturales que tenemos alrededor, las películas que vemos, las historias que nos atrapan, las canciones que pegan en la radio, las obras de arte, los videojuegos… absolutamente todo es una versión de algo parecido, más antiguo, con elementos cambiados para asimilarlos en nuestra cultura. Es una charla muy interesante, les voy a dejar el link en las notas del episodio.

Esta idea me ha quedado dando vueltas desde ese entonces y muchas veces me he sentado a reflexionar sobre esta pregunta: ¿qué tal si o mismo pasa con el cristianismo? ¿qué tal si las doctrinas y dogmas que defendemos, los credos que abrazamos, todo lo que conforma nuestra práctica de fe, no es más que un remix, una mezcla de muchos componentes?

En el episodio anterior les comentaba precisamente un poco sobre cómo creo que nuestras convicciones están en gran medida condicionadas por un montón de factores, pero no solamente por cosas que nos pasan directamente a nosotros, sino momentos específicos en la vida de otras personas que han afectado lo que nosotros recibimos. La reflexión y el descubrimiento teológico no solamente sucede dentro de la historia, sino que en muchos casos han moldeado incluso los acontecimientos históricos.

Mejor dicho, vengan yo les echo el cuento desde el principio… Yo crecí en una iglesia que se jactaba de su sana doctrina. Todo, absolutamente todo lo que hacíamos y predicábamos era conforme a la Biblia. Claro, como todas las otras iglesias, ¿no? En todas partes hacen ver como si la doctrina les hubiera llegado como una revelación especial para no seguirla embarrando como todas las iglesias antes de ellos. Y bueno, en algunas denominaciones como los adventistas, los mormones, los testigos de jehová, literalmente les dicen eso.

En fin, cuál no sería mi sorpresa cuando descubrí, por ahí rondando los 14 o 15 años, que la tal sana doctrina que me habían enseñado era simplemente un remix. Una mezcla de vainas anglicanas, anabaptistas, wesleyanas, calvinistas, un toque de luteranismo, un par de cucharadas de San Agustín, una pizca de San Atanasio y sal y pimienta al gusto.

Es más, cómo sería que a nosotros nos enseñaban que no éramos una denominación, y al final resultó que no solamente éramos una denominación, sino que resultamos ser uno de los movimientos que más divisiones genera por década. Si a alguno le interesa, tengo un par de documentos históricos muy interesantes sobre la historia y tragedias de los hermanos de Plymouth, me escriben y se los hago llegar.

Pero bueno, vámonos a la historia. Yo creo, por cierto, que una de las grandes falencias del cristianismo ha sido dejar a un lado la historia. Los dogmas y las doctrinas no solamente tienen un componente teológico y bíblico, sino también un desarrollo histórico que hace que uno entienda mejor cómo el cristianismo llegó a ser lo que es ahora. 

Y ni hablar del judaísmo. No olvidemos que el cristianismo tiene como ascendiente directo la religión de los hebreos. Esa gente fue un pueblo que sufrió migraciones, repatriaciones, cautividades, esclavitud… Hasta dónde influyó en el pensamiento judío todo lo que vivieron en contacto con los egipcios, cananeos, asirios, babilonios, persas, griegos, romanos… de hecho, hay estudios historiográficos y teológicos muy interesantes sobre cómo estas condiciones moldearon mucho de lo que nos llegó a través de lo que nosotros llamamos el Antiguo Testamento.

Lo mismo nos pasa a nosotros los cristianos. Y hay un montón de cosas que ni siquiera reconocemos en su contexto histórico, pero tienen una resonancia tenaz sobre las diferentes visiones del cristianismo en la actualidad. Por ejemplo, las ideas maniqueístas sobre la perversión de lo físico, del cuerpo, la sexualidad… no es sino mencionarle a un evangélico la masturbación o el sexo oral, o decir la palabra “mierda” para que se le salga el pequeño maniqueista que lleva dentro.

O las búsquedas de experiencias místicas que rondan por los movimientos carismáticos, católicos y protestantes. Ideas y prácticas arraigadas en el gnosticismo, la glosolalia o el hablar en lenguas, las revelaciones al oído, las experiencias de éxtasis, caerse al piso bajo el influjo del Espíritu Santo… eso no se lo inventaron ellos, eso también es un remix, y eso que casi ni es un remix, es más como un cover, un cover del gnosticismo.

PAUSA

Defender la sana doctrina, a capa y espada. Esa es otra cosa que tampoco nos inventamos nosotros. Las divisiones tan bárbaras que se han dado a lo largo de la historia del cristianismo, uno no se imaginaría que fueran por cosas que con la perspectiva que tenemos nosotros ahora, claro… porque todo desde lejos se entiende mejor, nosotros somos mucho más sabios porque ya nos contaron lo que iba a pasar… hoy en día, nos parece que eran cosas muy pequeñas, esas pequeñas cosas, esas mezclas mínimas produjeron unos remix tan diferentes…

Por ejemplo, la iglesia ortodoxa existe porque no estuvieron de acuerdo en que un credo dijera que el Espíritu Santo fue enviado por el Padre y por el Hijo. La famosa cláusula Filioque… 1000 años de unidad cristiana se fueron a la basura por esa frasecita… Y eso creó esa separación entre ese agujero negro de Constantinopla para allá, que para nosotros casi que ni existe. ¿Quién sabe en qué creen los ortodoxos griegos, rusos, coptos, moldavos, cretenses? Eso es un mundo aparte.

Vean, lo interesante es que todos esos remix tienen componentes familiares. La jerarquía y el gobierno de la iglesia, el gran cisma de oriente que fue una pelea por ver quién mandaba a quién… porque el obispo de Roma quería estar por encima de los otros patriarcas, el de Constantinopla y el de Antioquía y hasta el de Jerusalén. Pero esa es una pelea que todavía sigue viva, cuántas iglesias no se han partido en dos por el culto a la personalidad, porque un líder o pastor sale de peleas con la familia más vieja de la iglesia, y entonces los que se van con él compran otras sillas, otro piano, otros micrófonos, alquilan un garaje y ponen otra iglesia. Es la misma receta de siempre. Un remix tras otro.

El asunto del bautismo también ha generado remix que da miedo… que si es para el perdón de los pecados, como dicen los pentecostales, o si es simplemente una bienvenida a la comunidad cristiana, como dicen los bautistas. ¿Pero entonces bautizamos niños o no? Remix anabaptista, anglicano, católico…

Los que defienden a capa y espada la Sola Scriptura. El ejército de MacArthur. Los más puristas de los puristas, creo que les daría un patatús si supieran que gran parte del pensamiento cristiano, católico y protestante por igual, fue influenciado por pensadores del mundo griego. ¿Han escuchado hablar de Santo Tomás? Bueno, ese man desayunaba leyendo a Aristóteles y por la tarde escribía libros de teología cristianizando esas ideas. Heráclito, el estoicismo, Platón… todas esas fueron influencia del tomismo. Entre otras cosas, eso fue algo revolucionario y casi que temerario, teniendo en cuenta que los católicos más conservadores veían un peligro en poner la razón humana por encima de la revelación divina. El papa de la época, creo que era Gregorio IX, trató de censurar esos escritos filosóficos.

Pero bueno, la reforma protestante sí fue pura, ¿cierto? Lutero fue el instrumento divino para traer orden a todo ese despelote en el que estaba el cristianismo. Las indulgencias y el papa y las ánimas del purgatorio…

Pues déjenme contarles que antes de los primeros 100 años de la reforma, ya había al menos 4 ramas creadas en el mundo protestante.

  • Luteranos -> 10 años después de la publicación de las 95 tesis. Motivaciones políticas, quitarse de encima la autoridad del papa (pietistas, moravos)
  • Calvinistas (reformados) ->Zuinglio (sacerdote suizo). Diferencias con Lutero sobre la Cena del Señor. Calvino consolidó la doctrina y teología. Jon Knox inició la iglesia presbiteriana en Escocia a partir de las doctrinas de Calvino.
  • Anabaptistas -> = rebautizar. Desecharon el bautismo infantil católico. Separación entre iglesia y estado. Pacifismo en tiempos de guerras entre facciones católicas y protestantes. Meno Simmons, un líder destacado.
  • Anglicanos -> Enrique VIII se quería divorciar y el papa no lo dejó. Entonces hizo su propia iglesia con juegos de azar y mujerzuelas. Bautistas, metodistas (hermanos Wesley) y episcopales nacieron de este movimiento. De aquí surgió el Segundo Gran Despertar, semilla del pentecostalismo y movimiento carismático en USA.

En fin, la doctrina es un remix, la denominación que sea viene de otra que salió de otra, que salió de otra y así sucesivamente. Pero eso no es que sea para sentirnos mal, es importante conocer la herencia, es interesante entender las implicaciones históricas de lo que creemos, es valioso tomarse el tiempo de reflexionar y de formar convicciones propias. Pero pongamos los pies sobre la tierra, hay mucho de humano en eso que queremos vender como divino.

En mi caso, me tocó aprender a dejar de sacar pecho por la “sana doctrina”, porque a fin de cuentas todo lo que me enseñaron no es más que un remix de un monje alemán rebelde, un cucho que se quería divorciar y no lo dejaron, un teólogo que hacía covers de Aristóteles, cuatro patriarcas que no se querían dejar mandar de nadie, un escriba que leyó mucha mitología babilónica… claro, y obvio, los caprichos colonialistas de un misionero gringo que nos hizo creer que unos himnos se van a cantar en el cielo y otros no.

Eso por el lado de la doctrina mía. La doctrina de ustedes, seguro que si se ponen a pensar se van a dar cuenta que también es un remix.

Músico, publicista y físico (en ese orden). Desarrollador y administrador del sitio web de TeoCotidiana. Creador del proyecto Cancionero Cristiano. Felizmente casado con Maria Alejandra y felizmente papá de Juan Martín.

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