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Escuchen y miren sólo a Jesús

Un análisis de la Transfiguración de Jesús, el Lugar Santísimo y ciertas modas espirituales referente a la Adoración a Dios en la actualidad. (Mateo 17. 1-13 / Marcos 9. 2-13/ Lucas 9. 28-36 y Hebreos 9 y 10)

En momentos de angustia de mi vida me ha alentado mucho la figura presentada en el evento de la Transfiguración. A veces uno puede pensar que lo único que podría darnos esperanza en momentos complicados es ver la gloria de Dios y escuchar su voz.

Muchos en la actualidad “practican” ciertas técnicas “espirituales” como una fórmula que permite abrir la puerta de los cielos y ver a Dios mismo.

No sabría explicar muy bien por qué es que Jesús toma solo a 3 de sus discípulos para subir al monte, y mostrarles la gloria del cielo. Tal vez alguno tenga la explicación de por qué los otros quedan abajo, en medio de los problemas que les surgieron allí.

Pero sigamos adelante, hay cosas muy interesantes en estos textos.

Vemos al Padre hablar e indicar:

  • “Éste es mi Hijo amado. ¡Escúchenlo!” (Marcos 9.7)
  • Lucas repite las mismas palabras (Lucas 9.17)
  • En Mateo indica: “Este es mi Hijo amado; estoy muy complacido con él. ¡Escúchenlo!” (Mateo 17.5)

En medio de esta maravillosa aparición de Jesús con toda su gloria, la voz del Padre, y la presencia de Moisés y Elías, los discípulos Pedro, Juan y Santiago (Jacobo) no sabían muy bien qué decir. Ellos casi que querían quedarse a vivir en unas cabañitas sobre el monte para siempre. Pero este no era el plan de Dios. (Mt. 17. 2-6; Mr. 9. 2-6; Lc. 9. 29-34).

Había que volver al mundo, a la realidad cotidiana. Pero, antes de volver, sucede algo interesante:

Marcos 9.8 dice lo siguiente: “De repente, cuando miraron a su alrededor, ya no vieron a nadie más que a Jesús”.

En Lucas 17.8 dice: “Cuando alzaron la vista, no vieron a nadie más que a Jesús

Era el momento de bajar de la montaña… Es el momento de volver a nuestro mundo lleno de problemas, y compartir la Paz de Jesús.

Pídele al Señor que permita hoy que en algún momento del día puedas ver solamente a Jesús, para que te llene de su gloria y de su paz. Que el Espíritu de Dios te colme y te ayude a llevar la salvación a los demás.

Pero no te quedes solamente con eso. Es tiempo de llevar la paz de Jesús a donde está la gente que sufre. Donde hay dolor y sufrimiento es necesaria esa paz. (Mt. 17. 8-9; Mr. 9.9, 10; Lc. 9.36).

Hace unos días vi un programa para “crecimiento de iglesias” donde todo el énfasis estaba en que el pastor y el grupo de alabanza tienen que estar metidos en el “Lugar Santísimo”, no sé muy bien de qué manera.

Bueno, yo creo que teológicamente no es algo complicado, no es para unos pocos, ni es algo que requiera un “gran esfuerzo” esto de entrar al Lugar Santísimo, ya que el libro de Hebreos dice claramente:

“Así que, hermanos, mediante la sangre de Jesús, tenemos plena libertad para entrar en el Lugar Santísimo, por el camino nuevo y vivo que él nos ha abierto a través de la cortina, es decir, a través de su cuerpo; y tenemos además un gran sacerdote al frente de la familia de Dios. Acerquémonos, pues, a Dios con corazón sincero y con la plena seguridad que da la fe, interiormente purificados de una conciencia culpable y exteriormente lavados con agua pura” (Hebreos 10. 19-22).

Y no debemos olvidar que la única finalidad de ingresar al Lugar Santísimo es finalmente ver “solamente a Jesús”.

Tenemos el gran privilegio de ingresar libremente al Lugar Santísimo. Podemos allí ver tal vez la gloria del cielo; pero el único fin de ingresar a este lugar es “escuchar y ver únicamente a Jesús”. Y luego bajar con él a la realidad cotidiana.

No estoy de acuerdo en absoluto con la teología Católico Romana de adorar al “Santísimo” (adorar a un pedazo de pan), y mucho menos estoy de acuerdo con la teología de muchos evangélicos de pasar místicamente horas y horas en el “Lugar santísimo”, o quizá “adorando en el Lugar Santísimo” o tal vez “adorando al Lugar Santísimo”, como si eso fuera una especie de fórmula mágica para que las iglesias crezcan rápidamente.

El “Lugar Santísimo” no es el “altar” de ninguna iglesia. El “Lugar Santísimo” no es un lugar para vivir “fuera del cuerpo”. El “Lugar Santísimo” no tiene que ver con música de ningún grupo de adoración. Y el “Lugar Santísimo” no es un lugar donde quedarnos aislados de las realidades de este mundo.

Creería que Hebreos cuando nos habla del Lugar Santísimo, nos habla claramente de la persona de Jesús, no tanto de “un lugar x”. Tiene que ver más con una condición, al reconocer a Jesús como el que limpia todos nuestros pecados, que nos da la plena certeza de que somos plenamente aceptados y amados por Dios, y que tenemos una imperiosa urgencia de volver a la realidad de nuestro mundo a compartir las Buenas Noticias de Jesús, a un mundo lleno de problemas.

Fuera de que me da mucha pena el ver la ilusión que tienen algunos, de encontrar la “fórmula mágica” en el tema del iglecrecimiento a través de “el Lugar Santísimo”, la realidad es que nadie logrará nada al entrar a ese lugar, si no tiene un encuentro con el Señor Jesús. Y el evangelio nos indica que no es nuestra obligación “quedarnos eternamente en el santísimo” sino que nuestra misión es ir al mundo, con el mensaje de Jesús.

Le invito que durante esta semana tome su Biblia, y subraya con colores los verbos, palabras y frases que tienen que ver con la comunicación de Marcos 10. Luego realice una serie de preguntas al texto. Esto sería un estudio inductivo. Para ver un ejemplo de preguntas vea los primeros artículos que escribí sobre el libro de Marcos.

Termino con unas breves ideas. No se pelee con nadie sobre el tema de estar y estar “en el Lugar Santísimo”. Es posible que a muchas personas les haga bien la serie de “ejercicios espirituales” para estar en ese lugar. Pero algunos consejos:

  • Si usted llega a estar en el Lugar Santísimo: Olvídese de Moisés y Elías. Escuche solo a Jesús y vea solamente a Jesús.
  • No construya 3 cabañas. No construya 2 cabañas. No construya ni siquiera 1 cabaña.
  • Baje al mundo junto con Jesús, y vaya a donde están los problemas cotidianos (ver Mc. 9: 14-32)
  • No se sienta más importante que otros por haber entrado al Lugar Santísimo (Mc. 9. 33-37)
  • No se pelee con otros por tonterías como por ejemplo, “el Lugar Santísimo no tiene un candelabro, tiene 7 candelabros, y si usted cree que el Lugar Santísimo tiene un solo candelabro, usted es un hereje” (ver Mc. 9.38-41)
  • No permita que por haber pasado una vida entera “adorando al Lugar Santísimo” alguno de estos pequeños perezca. (Mc. 9. 42-50)

Algunos aspectos importantes a analizar en Hebreos:

Para entender plenamente el tema del significado referente al Lugar Santísimo en el Nuevo Pacto, es indispensable analizar a profundidad los capítulos 9 y 10 de Hebreos. Aquí el autor toma los elementos y símbolos de la religión judía y los enlaza con la teología cristiana.

Personalmente, todo este análisis del autor creería que no se basa en enfocarnos en un lugar donde deberíamos “pasar” horas y horas, sino en un significado mucho mayor.

  • El escritor señala que esto no se trata de “reglas externas” relacionadas con alimentos, bebidas y diversas “ceremonias” de purificación (He 9.10).
  • El “Lugar Santísimo” tiene que ver con el ingreso de Jesús, una vez y para siempre con su propia sangre, logrando así un rescate eterno (He 9. 11-15).
  • El énfasis está en lo que Cristo está realizando y no en lo que nosotros realizamos en el Lugar Santísimo. (He. 9. 12-28).
  • Hebreos 10. 1-18 sigue presentando lo que logra Jesús en el Lugar Santísimo. Aquí es interesante que Jesús no está todo el tiempo ofreciendo su sangre, sino que dice el texto:

“Todo sacerdote celebra el culto día tras día ofreciendo repetidas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados. Pero este sacerdote, después de ofrecer por los pecados un solo sacrificio para siempre, se sentó a la derecha de Dios, en espera de que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies. Porque con un solo sacrificio ha hecho perfectos para siempre a los que está santificando” (10. 11-14).

  • Finalmente, en los versículos 15 al 39 el texto es una invitación a “ingresar libremente al Lugar Santísimo, por el camino nuevo y vivo que Jesús nos abrió” (10.19-20).
  • La invitación es a acercarnos a Dios, con corazón limpio y sincero, con esperanza, para invitarnos unos a otros a permanecer en la gracia, con confianza, esperando la pronta venida del Señor Jesucristo, no volviendo nunca para atrás (10. 15-39).

Finalizando, simplemente en el análisis de los principales textos del Nuevo Testamento sobre el Lugar Santísimo no encontramos en ninguna parte una enseñanza referente a que debemos ir a ese lugar de forma mística y pasar allí mucho tiempo, ya que creería que es suficiente con entrar allí una vez para ver lo que Jesús hizo por nosotros. No tenemos que estar entrando una y otra vez, y mil veces como lo hacían los antiguos israelitas (10. 11-12).

Y cuando salimos de allí, podemos volver a la vida cotidiana, seguros y confiados en la redención completa que el Señor logró por nosotros.

No entraré en el tema de la doctrina de la expiación, ya que podría traer algunos inconvenientes, dado que hay diferentes posturas sobre el tema. Pero sin tratar este tema, creería que lo que el texto aclara, es que lo que había que realizarse para que el hombre pudiera tener una comunión con Dios, ya lo fue hecho.

No hace falta nuevos sacrificios, ni siquiera horas de ayuno y vigilias. No hace falta procurar ciertos méritos ante Dios.

Hoy hay muchos cristianos que están buscando estar bien con Dios y con la gente, como esta tonta teología “del Lugar Santísimo” que está desparramada por la gran mayoría de las iglesias evangélicas. Muchos no se dan cuenta de cómo Satanás disfruta que pasemos adorando un pedazo de pan, o adorando un edificio de piedra, o adorando un lugar imaginario y místico, donde se pasa muy bien, como un ejercicio de yoga, cerrando los ojos, levantando las manos, escuchando la música de no sé que grupo, y olvidándonos de lo que realmente Dios espera de nosotros.

Y si usted no sabe lo que Dios espera de nosotros, simplemente lea Hebreos 11. Hombres y mujeres de fe, extranjeros y peregrinos, llevando el amor de Dios por todas partes, no encerrados ayunando en el “Lugar Santísimo”.

Wolfgang A. Streich es paraguayo, tiene un Bachillerato en Teología y una Lic. en Periodismo. Es miembro de la iglesia Menonita Concordia y coordinador del ministerio Buenas Noticias Ilimitadas #redBnil en Paraguay.

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