Teología arminiana: mitos y realidades

Yo recuerdo bien un momento específico —un día sirviendo en una iglesia local. Estuve junto con un hermano, el cual tenía una visión limitada del cristianismo mundial y era inflexible (casi mezquino) contra otras posturas teológicas; otras posturas que las suyas.

Estábamos parados fuera del edificio de la iglesia y él dijo algo así: “¡Nunca podría servir con ese hermano!”, se refirió a otro hermano (alguien a quien yo no conocía). Le pregunté: “¿Por qué no?”. Me contestó: “¡Porque es arminiano! Él cree que podemos perder nuestra salvación.”

Este encuentro me entristeció, porque un cristiano no quiere servir con otro hermano por sus posturas teológicas. Además, me entristeció porque mi hermano no sabía mis posturas. (Tengo que confesar que yo todavía no he descubierto todo mi sistema de teología tampoco.)

Este ensayo es más o menos un resumen del libro con el mismo nombre por Roger E. Olson.1 Mi razón para escribir este breve “resumen” no es combatir el calvinismo o a los calvinistas (de cualquier tipo), sino presentar la teología arminiana (y el libro de Olson) a un mayor número de lectores castellano hablantes.

Mi meta es la misma de Olson: hacer conocido lo que muchos no conocen. Para ser totalmente sincero con ustedes, en mi propia lucha teológica no he llegado a una solución definitiva de muchas cuestiones relacionadas a este debate. Pero con esta presentación me gustaría invitarles a entender la teología arminiana en sus propios términos, en su propia lengua.

Muchos son los puntos de debate y como mencioné no quiero entrar en el debate por sí mismo, sino presentar de nuevo las ideas, los pensamientos, la teología del arminianismo clásico (como es descrito por Olson). No se puede reproducir todo del libro. Por tanto, les presento las ideas principales a través de un repaso de la teología arminiana y una introducción a los diez mitos y las realidades del arminianismo.

Un repaso a la Teología Arminiana

En mi experiencia en América Latina —específicamente en el sur del Perú— muchos desconocen al arminianismo y piensan que es una herejía. Sí, es verdad que el arminianismo sostiene un marco sinérgico de salvación (en contraste con el monergismo), pero esto no lo convierte en pelagiano o semipelagiano (o en una herejía en general). Más bien, como razona Olson, este tipo de sinergismo es el sinergismo evangélico “que afirma la preveniencia de la gracia a todo ejercicio humano de una buena voluntad hacia Dios, incluyendo la simple no-resistencia a la obra salvadora de Cristo” (18).2

Los arminianos ven la gracia previniente como los actos del Espíritu Santo en la “gracia de Dios que convence, llama, ilumina y capacita antes de la conversión y hace posible el arrepentimiento y la fe” (35). Y la cooperación no es una contribución a la salvación, sino simplemente una no-resistencia a la gracia de Dios (36).

Además, es necesario mencionar que el arminianismo no tiene puntos distintivos en todos los asuntos teológicos del cristianismo. Ellos creen, por ejemplo, en “la trinidad, la deidad y humanidad de Jesús, la depravación de la humanidad debido a la Caída primitiva, la salvación sólo por la gracia a través de la fe” y muchas otras creencias del protestantismo (31). Las diferencias se encuentran en dos asuntos especiales: Uno es de qué tipo de soberanía ejerce Dios (providencia) y otro pertenece a la salvación (predestinación).3

Los puntos principales del arminianismo clásico fueron presentados en una declaración doctrinal —se llama “Remonstrance” (Remonstrante)— en el año 1610 en Holanda. Los cinco puntos son (32):

  1. Que Dios, por un decreto eterno e inmutable en Cristo antes de que el mundo fuera, determinó elegir de la raza caída y pecadora a la vida eterna a los que por su gracia creyeran en Jesucristo y perseveraran en la fe y la obediencia; y, por el contrario, había resuelto rechazar a los inconversos e incrédulos a la condenación eterna (Juan iii, 36).
  2. Que, como consecuencia de esto, Cristo, el Salvador del mundo, murió por todos y cada uno de los seres humanos, de modo que obtuvo, mediante la muerte en la cruz, la reconciliación y el perdón del pecado para todos los hombres; de tal manera, sin embargo, que sólo los fieles gozaron realmente de ello (Juan iii, 16; I Juan ii, 2)
  3. Que los seres humanos no pueden obtener la fe salvadora por sí mismos o por la fuerza de su propia voluntad, sino que necesitan la gracia de Dios por medio de Cristo para ser renovados en su pensamiento y voluntad (Juan xv, 5).
  4. Que esta gracia fue la causa del comienzo, del progreso y de la culminación de la salvación de los seres humanos; de tal manera que nadie podría creer ni perseverar en la fe sin esta gracia cooperante, y, por consiguiente, todas las buenas obras deben atribuirse a la gracia de Dios en Cristo. Sin embargo, en cuanto al modo de operar de esa gracia, no es irresistible (Hechos vii, 51).
  5. Que los verdaderos creyentes tienen suficiente fuerza por la gracia divina para luchar contra Satanás, el pecado, el mundo, su propia carne, y obtener la victoria sobre ellos; pero si por negligencia no pueden apostatar de la verdadera fe, perder la felicidad de una buena conciencia y perder esa gracia debe ser investigado más a fondo de acuerdo con la Sagrada Escritura.

Es interesante ver que en el último punto el documento deja abierto si una persona verdaderamente salva puede caer de la gracia o no (recuerden mi conversación con el hermano arriba). También podemos ver que el arminianismo enseña que todos los seres humanos son depravados moral y espiritualmente desde su nacimiento. Además, la predestinación es la “determinación (decreto) de Dios de salvar por medio de Cristo a todos los que responden libremente a la oferta de gracia gratuita de Dios, arrepintiéndose del pecado y creyendo (confiando) en Cristo” (37).

Como último punto quisiera mencionar brevemente que con respecto a la providencia los arminianos piensan que “todo lo que sucede es permitido por Dios”, pero no es necesariamente y positivamente la voluntad de Dios (39).

Con eso vamos a los diez mitos los cuales Olson está aclarando en su libro.

Los diez mitos sobre el Arminianismo

En los siguientes párrafos solo reproduzco/cito los mitos sin explicación (escrito en cursiva). Después resumo brevemente las realidades según Olson en unas pocas frases.

Mito 1: La teología arminiana es lo contrario de la teología calvinista/reformada

Según Olson, Jacobo Arminio y otros arminianos deben ser mencionados entre los teólogos reformados. Pertenecen a teólogos como Lutero, Calvino, Beza, entre otros. Además, hay terrenos comunes entre el arminianismo y el calvinismo. Por ejemplo, los dos tienen un énfasis en la gloria de Dios y piensan que el propósito supremo de Dios (en la creación y la redención) es su propia gloria y la alegría del ser humano es estar en íntima unión con el Dios trino. También los dos sistemas usan la teología del pacto.

Mito 2: Es posible tener un híbrido de calvinismo y arminianismo

De hecho, no es posible tener un híbrido. Aunque sí existen terrenos comunes, los sistemas no son compatibles. Olson escribe que “la verdadera división en el corazón de la división calvinista-arminiana no es la predestinación contra el libre albedrío, sino la imagen que guía a Dios.” Olson agrega que en los dos sistemas Dios “es visto principalmente como (1) majestuoso, poderoso y contundente o (2) amoroso, bueno y misericordioso” (73).

Mito 3: El arminianismo no es una opción evangélica ortodoxa

Como hemos visto arriba, eso no corresponde a la realidad. El arminianismo clásico sí afirma los puntos fundamentales de la fe ortodoxa y los del protestantismo (el arminianismo no es teología arriana o incluso liberal).

Mito 4: El corazón/centro del arminianismo es la creencia en el libre albedrío

Sí, el libre albedrío tiene un papel en el sistema de la teología arminiana. Pero la parte más significativa es el carácter amoroso y justo de Dios. El carácter de Dios es el corazón del arminianismo.

Mito 5: La teología arminiana niega la soberanía de Dios

No, los arminianos no niegan la soberanía de Dios. El debate es más acerca de qué tipo de soberanía Dios está ejerciendo. El arminianismo cree que “Dios está a cargo de todo sin controlarlo todo” (113). Él gobierna toda su creación. Pero no todos los detalles son determinados por Dios.

Mito 6: El arminianismo es una teología centrada en el ser humano

Otra vez, la teología arminiana es centrada en Dios y su carácter. La antropología del arminianismo también cree en la depravación de todos los seres humanos. Además, afirma la esclavitud de la voluntad humana.

Mito 7: El arminianismo no es una teología de la gracia

La gracia impregna toda la teología arminiana. No hay ningún indicio de una teología sin gracia. Arriba ya hemos mencionado el concepto de la gracia previniente. Toda la salvación depende de la gracia de Dios (la sola gratia de la Reforma).

Mito 8: Los arminianos no creen en la predestinación

Como los calvinistas también los arminianos creen en la predestinación. La pregunta es más ¿Qué significa esta palabra? O mejor: ¿Quién está predestinada? Acá Olson también tiene unos discursos acerca de conocimiento medio (molinismo) y teísmo abierto.

Mito 9: La teología arminiana niega la justificación sólo por la gracia a través de la fe

Los arminianos no niegan la justificación. Además, muchos están de acuerdo con esto y afirman la imputación de la justicia de Cristo. La unión con Cristo es un énfasis fuerte en este aspecto.

Mito 10: Todos los arminianos creen en la teoría gubernamental de la expiación

Algunos arminianos creen en la teoría gubernamental de la expiación. Otros afirman la teología de la sustitución penal. Hay debates acerca de las teorías diferentes con respecto a la expiación. Eso no es un debate solamente entre los arminianos.

Así son los diez mitos que muchos tienen cuando piensan en el arminianismo. Pero como hemos visto, los mitos no corresponden a las realidades de la teología arminiana. Olson nos ayuda a entender en una forma más clara lo que es el arminianismo clásico y lo que realmente afirman los arminianos.

Conclusión

Nunca es bueno estar en desacuerdo con lo que no entendemos. Por lo tanto, antes de atacar cualquier tipo de sistema teológico, todos hacemos bien en entenderlo en sus propios términos y buscar su coherencia interna (por supuesto, sólo si está presente). Además, yo prefiero tener conversaciones con quienes no estoy de acuerdo. En primer lugar, tengo que escuchar antes de hablar. (Eso es más fácil de escribir que de vivir.)

Como mencioné, mi objetivo no fue convencer al lector de que el arminianismo es la única forma verdadera de teología (aunque creo que es una explicación mejor que otras). Más bien, lo que quería lograr era mostrar los puntos fundamentales de nuestros hermanos y hermanas evangélicos.

Benjamin Marx

Candidato a PhD de la University of Aberdeen. Profesor del Nuevo Testamento en el Instituto Bíblico Sinodal de Arequipa. Estudios bíblicos y teológicos de Moody Bible Institute (EEUU), Trinity International University (EEUU), Evangelische Theologische Faculteit (Bélgica). Alemán.

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