Operación Robin Hood

Lecciones para nuestros días sobre la última profecía de Eliseo a Joás.

¿Recuerdas la historia de Robin Hood? ¡Fue el arquero más famoso de la ficción medieval! En este espacio vamos a recordar una narración bíblica que a él le vendría bien escuchar, porque ¡contiene un arco y flechas! Sí. Se trata de la extraña profecía de Eliseo hacia Joás (el rey de Israel), la cual involucró esta arma de proyectil. La misma se encuentra en 2 Reyes 13:14-19. Sacaremos algunas conclusiones relevantes para nuestra espiritualidad, pero antes leamos el pasaje…

Eliseo se puso tan enfermo que estaba a punto de morir. Joás, rey de Israel, fue a verlo, y lloró por él, diciendo: «¡Mi señor, mi señor! ¡Fuiste más importante para Israel que los carros de combate y los soldados de caballería!» Eliseo le dijo: —Toma un arco y algunas flechas. El rey así lo hizo, y Eliseo le dijo: —Prepara el arco para disparar. Él lo preparó. Entonces Eliseo puso sus manos sobre las de Joás, y le ordenó: —Abre la ventana que da al este. El rey la abrió, y Eliseo le dijo: —¡Dispara! El rey disparó la flecha, y Eliseo exclamó: —¡Esa flecha es una señal de Dios! Él te dará la victoria sobre Siria. Lucharás contra los sirios en Afec, y los vencerás por completo. Después Eliseo le dijo al rey: —Toma las flechas. El rey las tomó, y Eliseo le dijo: —¡Golpea el piso con las flechas! El rey golpeó el piso tres veces y se detuvo. Entonces el profeta se enojó con él y le dijo: —¡Tendrías que haber golpeado el piso cinco o seis veces! Si lo hubieras hecho así, habrías podido vencer a Siria de una vez por todas. Pero ahora solo vas a derrotarla tres veces.”

El “toque” profesional

En este relato, Eliseo representa la ayuda divina que se nos presenta diariamente. A lo largo de su vida, Dios lo usó como instrumento directo para transmitir sus designios sobre el futuro de la nación israelita y de ciertas personas. Y en aquel momento, ya en sus últimos días de vida, fue usado para realizar su última operación profética, y lo hizo delante del rey Joás. Sobre aquel gobernante puede decirse que no fue uno de los mejores. De hecho, se encuentra en el “grupete de los peores”. La Biblia registra que “hizo lo malo ante los ojos de Jehová; no se apartó de todos los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel; en ellos anduvo” (2 Re. 13:11).

Pero a pesar de ello, en un momento de su vida buscó la respuesta de Dios. Por eso fue a encontrarse con Eliseo. Además, sabía que al anciano le quedaba poco tiempo de vida, por eso lloraba. Estando con el profeta (quien estaba postrado y diezmado por su enfermedad, me imagino), Joás recibió una orden. ¡Se le pidió tomar un arco y unas flechas… al mejor “estilo Robin Hood”!

Al ser obedecida su instrucción, Eliseo colocó inmediatamente sus manos sobre las del rey. Esto significaría una señal de consagración. El momento central estaba llegando. El ambiente de “profecía” comenzaba. Para nosotros, lectores del siglo XXI, significa algo más. Así como reposó la mano del profeta junto a la del rey, así la mano de Dios está con nosotros en todo momento, especialmente cuando lo buscamos. Sin dudas, necesitamos amoldarnos a la Voluntad de Dios siempre, y dejar que Sus Manos profesionales reposen sobre la nuestras.

El pasado que culpa nuestra conciencia por todo lo malo cuanto hicimos debe quedar atrás. La mano de Dios quiere posarse sobre las nuestras, a fin de que cualquier “tiro de flecha” que realicemos, sea el correcto. ¿Me cuesta dejarlo actuar? ¿O me cuesta ser sensible a sus “toques” diarios? Pienso que desde ahora deberíamos pedir esto. Te recuerdo el versículo de Proverbios 16:9, que dice: “La mente del hombre planea su camino, pero el SEÑOR dirige sus pasos”.

¡Unas flechas más!

El relato prosigue revelando una nueva instrucción del profeta para el rey. Eliseo le dijo: “Abre la ventana que da al oriente y dispara”. Y cuando Joás hizo el tiro, Eliseo pronunció un enunciado profético. Al decir: “Saeta de salvación de Jehová, y saeta de salvación contra Siria; porque herirás a los sirios en Afec hasta consumirlos”, estaba mostrándole a Joás su próxima victoria contra los asirios en manos de Dios. Pienso que mientras él escuchaba esas palabras de aliento, una emoción invadió el corazón del mandatario. Supo que, a pesar de todo, Dios estaba allí. Y entendió la ilustración: las saetas representaban el poder y gloria de Dios, y la tierra figuraba la nación vecina. La victoria estaba ya asegurada. Qué bonito, ¿no? Pero aquí no termina la historia. El anciano no había terminado la “operación profética”.

Luego de pronunciar la profecía, volvió a ordenar a Joás: “Toma las flechas y hiere la tierra”. ¿Qué podría significar esto? En otras palabras, Dios a través de Eliseo le estaba preguntando: ¿Cómo quisieras que yo actúe contra Siria? Joás, siendo probado por el Señor, solo disparó dos veces más. Después de esto “se detuvo”. Pero terminamos de entender el extraño mandato profético con la respuesta de Eliseo. Enojado, el hombre de Dios le dijo: “Al dar cinco o seis golpes, hubieras derrotado a Siria hasta no quedar ninguno; pero ahora sólo tres veces derrotarás a Siria”. Joás estaba con una visión limitada. ¡Era necesario usar todas las flechas posibles!

La historia para hoy

Lo loable del rey es que obedeció al pie de la letra cada orden dada. Pero a la hora de mostrar su punto de vista y su actitud, vaciló. No lo hizo de la forma esperada, y eso fue lo lamentable. Consiguió una victoria sobre Siria, pero de manera parcial, porque él lo quiso así. Posiblemente habría pensado que se trataba de simples actos externos, ceremoniosos. Tal vez observó como un “compromiso” al acto de arrojar las flechas. Y me lo imagino diciendo: “¿Ya está, Señor? ¿He cumplido?”. Y así somos los seres humanos. Hay momentos en los que oramos solo por puro formalismo. Y no insistimos con fervor como aquella viuda que reclamaba el favor del juez injusto (Lucas 18:1-8).

Cada tiro de flecha en nuestra vida, determina el espacio que le damos a Dios en nuestros problemas. También representa el grado de fe que tengamos, y porque no… a la oración constante. Es momento de reflexionar si somos lo suficientemente constantes en “herir la tierra” y creer que Dios actuará. Deberíamos preguntarnos, ¿cuántas flechas de fe lancé hoy? O ¿qué lugar le doy a Dios en mis problemas? El Salvador pone a nuestro servicio las herramientas para vencer a “Siria”. Debemos permitir que Sus promesas de bienestar se cumplan en nuestras vidas, porque es nuestra actitud la que determina que estas actúen. Usa todas las “flechas” que vienen del cielo y que están a tu favor.

Tómate hoy un tiempo para orar y pedirle al Señor que te ayude a ser constante, que seas sensible a sus promesas y que lo entiendas (porque tristemente el mundo cada día está construyendo un Dios “más difícil”). Realiza la operación Robin Hood”, esa en la que interviene un arco y muchas, pero muchas “flechas de fe”. Que Dios te bendiga.


*Imagen del encabezado: pintura de William Dyce (1844) sobre el relato (N. del E.)

Licenciado en Teologia y escritor freelance. Junto a su hermano gemelo Lautaro (quien es licenciado en Teología y capellán juvenil), mantiene un ministerio en redes y escribe devocionales en YouVersion Bible App. Aficionado por la Historia Sagrada y Universal.

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