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Viernes santo: celebrar en Jesús Resucitado la muerte de tantas personas que han muerto por esta pandemia

Lo que tenemos que mirar en las muertes por el Covid-19 no es quizás el hecho mismo o el número de muertos, que según las estadísticas nos muestran, es muchísimo menor que la que siguen ocasionando otras causas (vgr. el dengue, la malaria etc.) sino las circunstancias de estas muertes, lo que ha dejado al descubierto: insuficiencias de la infraestructura sanitaria, la menor importancia al sector de la salud y el efecto mortal de carencias básicas y necesarias para atender a todo lo que se refiere a la salud. Mirado desde la muerte de Jesús todo esto adquiere otro sentido, al descubrir que es Jesús el que sigue sufriendo en todas estas personas, el que sigue siendo crucificado en ellas, “Jesús está en agonía hasta el fin del mundo. No podemos dormir durante este tiempo” (Pascal).

Guía para la reflexión personal y comunitaria

  1. Estas muertes del Covid-19 no nos pueden dejar a un lado todas otras muertes violentas que seguimos padeciendo: ¿Le has puesto atención a estas otras muertes? ¿A cuáles?
  2. Te has acostumbrado a la violencia que sigue muy fuerte en nuestro pueblo o dejas oír el grito de Jesús en la Cruz en todas estas muertes.
  3. Iluminar todo esto con la lectura meditada de la Pasión de N.S. Jesucristo según San Juan. Jn.18,1 a 19,42.

Preguntarse:

  • Leer toda la Pasión y detenerse en los diálogos de Jesús.
  • Qué revelan cada unos de eso diálogos; cómo aparece en ellos la manera como Jesús asume su cruz. ¿Cómo aparece ahí la deshumanización que sufre?
  • Qué sentido le da la muerte de Jesús a todas estas muertes.
  • Cómo reconocer en ellas el rostro crucificado de Jesús.
  1. A qué compromisos te lleva lo que has reflexionado.
  2. Hacer oración a partir de lo que has reflexionado.

Agonía de Jesús

Jesús le decía al Padre: “Aleja de mi este cáliz. Pero que no se haga mi voluntad sino la tuya” (Mt.26,39).

Creo que Jesús solo se lamentó en esta única vez: en el Monte de los Olivos. Y se lamentó como si no pudiera contener su dolor excesivo: “Mi alma está triste hasta la muerte”(Mt.26,38).

Jesús busca alivio y consuelo de parte de los hombre y no lo encuentra, es también algo único en su vida. Y no recibe nada pues sus discípulos duermen. Jesús estará en agonía hasta el fin del mundo. No podemos dormir durante este tiempo.

Jesús, en medio de este abandono universal y de que encuentra dormidos a sus amigos escogidos para velar con Él, se molesta a causa del peligro al que ellos se exponen, no Él sino ellos y les advierte sobre su salvación y su bien, con una ternura cordial con ellos a pesar de su ingratitud haciéndoles caer en la cuenta de que “el Espíritu está pronto pero la carne es débil”. Jesús los vuelve a encontrar dormidos una vez más sino que sus palabras les hayan hecho efecto y, sin embargo, tiene la bondad de no volverlos a despertar y los deja en su descanso.

Blas Pascal. Pensamientos. Siglo XVII.

Cuando la tormenta pase

Cuando la tormenta pase
Y se amansen los caminos
y seamos sobrevivientes
de un naufragio colectivo.

Con el corazón lloroso
y el destino bendecido
nos sentiremos dichosos
tan sólo por estar vivos.

Y le daremos un abrazo
al primer desconocido
y alabaremos la suerte
de conservar un amigo.

Y entonces recordaremos
todo aquello que perdimos
y de una vez aprenderemos
todo lo que no aprendimos.

Ya no tendremos envidia
pues todos habrán sufrido.
Ya no tendremos desidia
Seremos más compasivos.

Valdrá más lo que es de todos
Que lo jamas conseguido
Seremos más generosos
Y mucho más comprometidos

Entenderemos lo frágil
que significa estar vivos
Sudaremos empatía
por quien está y quien se ha ido.

Extrañaremos al viejo
que pedía un peso en el mercado,
que no supimos su nombre
y siempre estuvo a tu lado.

Y quizás el viejo pobre
era tu Dios disfrazado.
Nunca preguntaste el nombre
porque estabas apurado.

Y todo será un milagro
Y todo será un legado
Y se respetará la vida,
la vida que hemos ganado.

Cuando la tormenta pase
te pido Dios, apenado,
que nos devuelvas mejores,
como nos habías soñado

Autora: Ligia Beatriz Sanjuan

Según otros es de K.O’Meara escrito en la epidemia de peste de 1800.Según otro es de Alexis Valdés y lo canta Piero.

Federico Carrasquilla

Sacerdote diocesano. Realizó estudios teológicos en Roma y Lovaina durante los primeros 10 años de su vida sacerdotal y fue profesor de Teología, Antropología Filosofía de la UPB por 5 años más. Luego decidió irse a vivir a medio popular, donde ha ministrado por 52 años, no para hacer obras sociales, sino para que el pobre descubra que tiene que ser sujeto de su propio destino.

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