Lunes santo: celebrar en Jesús Resucitado el valor de los pequeños gestos

  1. Celebrar a Jesús resucitado desde la situación de pandemia
  2. Domingo de ramos: celebrar la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén
  3. Lunes santo: celebrar en Jesús Resucitado el valor de los pequeños gestos
  4. Martes santo: celebrar en Jesús Resucitado nuestras relaciones interpersonales
  5. Miércoles santo: celebrar en Jesús Resucitado la solidaridad que ha suscitado en nuestro pueblo y en nuestro mundo
  6. Jueves santo: celebrar en Jesús Resucitado “el hombre para los demás”.
  7. Vigilia pascual: celebrar en Jesús Resucitado la fuente y seguridad de nuestra esperanza
  8. Domingo de pascua: celebrar en la resurrección de Jesús la presencia de Dios en la pandemia

Tal vez algo que se subraya con mucha frecuencia en casi todos los comentarios a lo que estamos viviendo es el valor profundo que de un momento a otro hemos descubierto en los pequeños gestos (un abrazo, un apretón de manos, etc.) y de los trabajos que considerábamos de menor valor (barrer las calles, hacer un mandado, servir una comida, etc.). Ahora nos damos cuenta que son quizás los más importantes, quizás porque la sociedad la hemos construido “desde arriba y no desde abajo” (J.F. Lyotard). El Evangelio de hoy nos muestra donde pone Jesús el valor de la persona y donde lo pone Judas.

Guía para la reflexión personal y comunitaria

  1. Qué valores han orientado el hacerse de nuestra sociedad y de nuestro mundo: mirar hechos que confirman lo que piensas.
  2. Qué encuentras de positivo y de negativo en esos valores.
  3. Iluminar esto con el Evangelio de hoy: Jn.12,11
  • Cómo actúa Jesús; qué valores revela lo que dice.
  • Cómo actúa María; qué valores revela lo que hace y qué valores revela lo que dicen los otros personajes.
  • Cómo iluminar con esta Palabra del Señor lo que has reflexionado.

4. Qué consecuencias sacas.
5. Hacer oración partir de lo que has reflexionado.

Reflexionar sobre estos textos

Primer Cántico del Siervo Sufriente Is, 42,1-7

El vaso de perfume (Dom André Louf, Solo el amor basta)

El vaso de perfume que tiene María no está ahí para producir dinero. Es más urgente que sea quebrado en “pura pérdida,” en un gesto de amor radicalmente gratuito. Porque en este momento preciso, en víspera de su Pasión y de su muerte, no hay nadie más pobre que Jesús. Los otros pobres, dice Jesús, estarán siempre ahí para ser socorridos por nosotros. Pero Jesús no estará siempre con nosotros. Es Él quien ahora toma su lugar entre los pobres, el más pobre de todos, el que ha cargado sobre si la pobreza del mundo, habiendo tomado de tal manera el último puesto que “nadie se lo ha podido arrebatar” (Ch. de Foucauld).

Por eso hay momentos, como ahora en Semana Santa, en los que Jesús pobre y sufriente, llega a ser para la Iglesia su primera urgencia., la prioridad absoluta. Un momento en el que el abajarse y la angustia de Dios en persona, hace que toda la pobreza y la destrucción del mundo, parece desaparecer y palidecer, pues termina, se recupera y culmina en la suya. Hay momento en los que Jesús espera de nosotros lo que nadie puede darle, como Él esperaba de esta mujer: su vaso de perfume.

Bastaron 6 días (Padre Mariano)

Algo invisible llegó y colocó todo en su lugar. De repente la gasolina bajó, la contaminación bajó, las personas pasaron a tener más tiempo, tanto tiempo que no saben qué hacer con el, los papás están con los hijos en familia, el trabajo dejo de ser prioridad. Los viajes y la vida social también. De repente silenciosamente vemos dentro de nosotros mismos y entendemos el valor de la palabra solidaridad, amor, fuerza y fe. En un instante nos dimos cuenta que estamos todos en el mismo barco, ricos y pobres, que los estantes del supermercado están vacíos y los hospitales llenos y que el dinero & los seguros médicos ya no tienen importancia, por que los hospitales privados son los primeros a cerrar. En las cocheras están parados igualmente carros nuevos y carros viejos, simplemente por que nadie puede salir. Bastaron 6 días para que el universo estableciera la igualdad social que se decía ser imposible. El miedo invadió a todos.

Que por lo menos esto sirva para darnos cuenta de la vulnerabilidad del ser humano. Qué sabia la naturaleza que al ver lo que fuimos haciendo de ella decidió por propia mano limpiar el desorden hecho por nosotros mismos. Ahora nuestro Padre Dios x medio de su Universo nos da una sacudida y una llamada de atención por el gran descuido y el poco valor que le hemos dado a lo que con tanto amor creó para nosotros.

No se olviden…. Bastaron 6 días.

Lo que nos deja el COVID-19

  • Nuestros dioses derrocados
  • Dinero/Fútbol/Diversión/-Política

Lo que nos enseña el COVID-19

  • Nuestra mejor protección: la espiritualidad
  • Nuestro mejor refugio: el hogar
  • Nuestra mejor compañía: la familia
  • Nuestro tiempo real: hoy
  • El llamado de la naturaleza: detenernos
  • Su mensaje: esperar, respetar

No somos dioses, no somos reyes, no tenemos el poder y el control de todo. No somos todo. Somos parte de un todo, una parte frágil, quebrantable y vulnerable. Parte de un todo al que quisimos dominar y que hoy nos dice: Detente, respira, respeta. Vuelve a lo básico a lo esencial.

¿Qué sentido le da la Resurrección de Jesús a este escrito? ¿Cómo este escrito aviva nuestra esperanza?

Federico Carrasquilla

Sacerdote diocesano. Realizó estudios teológicos en Roma y Lovaina durante los primeros 10 años de su vida sacerdotal y fue profesor de Teología, Antropología Filosofía de la UPB por 5 años más. Luego decidió irse a vivir a medio popular, donde ha ministrado por 52 años, no para hacer obras sociales, sino para que el pobre descubra que tiene que ser sujeto de su propio destino.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *